La afiliación sindical en México revela una intrigante concentración entre las principales organizaciones del país. Según cifras sistematizadas por el especialista Jorge Sales, alrededor de 7 millones de trabajadores son parte de la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM), consolidándose como la central sindical más grande. De manera notable, la CATEM se sitúa por encima de sus competidoras, marcando una diferencia significativa en el panorama sindical.
A continuación, la Confederación de Trabajadores de México (CTM) agrupa aproximadamente 4.5 millones de afiliados. Esta diferencia en números deja claro que un reducido número de organizaciones controla la representación sindical en el país, lo que genera una asimetría notable.
Más allá de estas dos gigantes, existen otros sindicatos que, aunque más pequeños, mantienen una relevancia considerable. El Sindicato Nacional Minero, Metalúrgico, Siderúrgico y Similares de la República Mexicana (SNTMMSRM) cuenta con cerca de 1 millón de integrantes, mientras que la Confederación de Trabajadores y Campesinos (CTC) agrupa a 900,000 personas. En el mismo nivel, la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC) suma alrededor de 500,000 afiliados.
Por otro lado, los sindicatos con menor presencia, como el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) con 91,500 integrantes, o el Sindicato Único de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (SUTERM), que cuenta con 67,732, ilustran aún más la disparidad en la representación. Otras organizaciones, como el Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana (STRM) y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria Azucarera y Similares de la República Mexicana (STIASRM), suman 52,000 y 40,000 afiliados, respectivamente.
En los últimos puestos se encuentran el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria de la Caña de Azúcar, con 25,000 integrantes, y el Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros de la República Mexicana (STFRM), que tiene 23,000 afiliados. Finalmente, la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM) se acerca a la cola con alrededor de 10,000 integrantes.
Este panorama, que se actualiza al 24 de enero de 2026, resalta la notable concentración de la fuerza laboral en unas pocas organizaciones, dejando a la mayoría de los sindicatos con cifras modestísimas en comparación. Así, se vislumbra un panorama sindical en el que las grandes entidades no solo dominan numéricamente, sino que también tienen el poder de influir en la dirección de las políticas laborales en México. La profunda asimetría en la representación sindical invita a la reflexión sobre la necesidad de una mayor diversidad en la representación de los intereses laborales.
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