En México, más de un tercio de la población se muestra reacia a contratar un seguro, considerando que no lo necesita o simplemente no le interesa. Según la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) de 2024, un notable 33.7% de los encuestados expresó esta postura. Este dato pone de manifiesto una preocupante cultura de prevención, donde muchos individuos no perciben los riesgos como lo suficientemente significativos como para justificar el gasto en un producto tan esencial.
Activando el foco en las dificultades económicas, el 24% de los participantes mencionó que no cuenta con los recursos necesarios para contratar una póliza. Muchos, sin empleo o con ingresos variables, encuentran limitada su capacidad financiera para asumir esos costos. Esta situación revela una realidad compleja, donde la inseguridad económica se convierte en un factor determinante en la decisión de no asegurar.
Añadiendo a este contexto, un 15.4% de la población considera que los seguros son excesivamente caros. Este pensamiento alimenta la noción de que la inversión en aseguramiento es una carga más que una protección. La percepción de costo elevado, lejos de ser un mero capricho, se erige como una barrera crítica que obstaculiza la expansión de la cobertura de seguros en el país.
La educación financiera parece jugar un rol crucial en esta dinámica. Un 12.8% de los encuestados admite que desconoce qué son los seguros, cómo operan o dónde solicitarlos. Además, el 8.8% reconoce que nunca le han ofrecido un seguro, lo que pone en evidencia la necesidad de una mayor difusión de información clara y accesible sobre estos productos.
La desconfianza hacia las aseguradoras, aunque representa un porcentaje menor (3.5%), añade otra capa de complejidad. Solo un 1.2% de los encuestados manifestó que ya cuenta con ahorros suficientes para enfrentar imprevistos, lo que refuerza la idea de que la educación y la oferta de seguros son insuficientes.
Estos datos del 22 de enero de 2026 ponen en relieve, no solo la problemática económica, sino también retos significativos en la educación financiera y el acceso a productos aseguradores. Es imprescindible que se realicen esfuerzos concertados para mejorar la cultura de prevención, fomentar un entendimiento más profundo de los seguros y facilitar su acceso, para así contribuir a la seguridad y estabilidad financiera de la población mexicana.
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