A partir del 1 de enero de 2026, la Ciudad de México implementará un nuevo sistema de separación de residuos diseñado para revolucionar la forma en que sus más de nueve millones de habitantes gestionan la basura. Esta medida, impulsada por el Gobierno capitalino, busca mejorar la recolección de desechos mediante la clasificación en tres categorías: orgánica, reciclable y no reciclable. Actualmente, cada persona en la ciudad genera alrededor de un kilo de residuos diarios, pero solo el 15% de estos llega ya separado al camión recolector.
La estrategia incluye una intensa campaña de concientización, donde se utilizarán contenedores de diferentes colores: verde para los residuos orgánicos, gris para los reciclables y naranja para los no reciclables. De acuerdo con Clara Brugada, Jefa de Gobierno de la capital, la recolección se realizará en días específicos. Así, los residuos orgánicos serán recolectados los martes, jueves y sábado, mientras que los reciclables y no reciclables se recogerán los lunes, miércoles, viernes y domingo.
Los residuos orgánicos cubrirán restos de alimentos, como frutas, verduras, cáscaras, huesos y otros desechos biodegradables. Por su parte, los no reciclables abarcan materiales que no pueden ser nuevamente aprovechados, tales como pañales, toallas sanitarias y otros productos de higiene. Los reciclables incluirán papel, cartón, plásticos, vidrio y metales, fomentando así la economía circular.
Este esfuerzo se suma a intentos pasados de establecer un sistema de separación de residuos, el más reciente en 2017, que fracasó debido a la falta de infraestructura adecuada y la limitada participación ciudadana. En esa ocasión, a pesar de la promoción de la norma ambiental destinada a fomentar el reciclaje, la falta de contenedores y camiones adecuados fue un obstáculo significativo.
El éxito de esta nueva campaña dependerá en gran medida de la colaboración de la ciudadanía y la correcta implementación de las rutas de recolección. Según los expertos, una gestión efectiva de residuos no solo ayudará a reducir la cantidad de basura enviada a los rellenos sanitarios, sino que también actuará como un paso firme hacia un modelo más sostenible y consciente del medio ambiente.
A medida que se acerca el inicio de este ambicioso plan, todos los habitantes de la metrópoli están llamados a participar en la transformación de su entorno, haciendo de la separación de residuos una práctica cotidiana. Sin lugar a dudas, este es un esfuerzo crucial para alcanzar una Ciudad de México más limpia y sostenible.
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