En el marco de la Semana del Arte, la Ciudad de México se reafirma como un epicentro crucial para el arte contemporáneo. Este fenómeno fue puesto de manifiesto durante la inauguración de la exposición “First encounters: Rhythms of the streets – An ode to Mexico”, de la artista anglo-estadounidense Octavia Greig, quien, tras su estancia en el país en 2025, ha transformado su forma de crear. En esta muestra, que abrió sus puertas al público el 6 de febrero de 2026 en el vestíbulo de El Economista, Greig despliega una obra en técnica mixta que captura la esencia y la complejidad de la vida urbana mexicana.
Durante el evento, diversos expertos del mundo artístico se congregaron para discutir los desafíos y oportunidades que presenta la mercantilización del arte. Entre ellos, Alinka Echeverría, una antropóloga visual y cineasta de ascendencia británica y mexicana, expresó su preocupación por el camino cada vez más comercial que podría tomar el arte en la ciudad. Echeverría enfatizó su creencia en que el arte debería mantenerse independiente del mercado para favorecer la creación de artistas fuera del ámbito de las galerías.
Alberto Ríos de la Rosa, curador y docente mexicano, subrayó que, aunque el mercado artístico en México es amplio y diverso, el apoyo institucional a artistas emergentes es insuficiente. Esta falta de inversión representa un desafío significativo para la próxima generación de creadores, a pesar de la riqueza cultural que México ofrece como fuente de inspiración.
El panel también abordó la intersección entre el arte y la política. Greig recordó cómo, históricamente, el arte mexicano y temas sociales han estado inextricablemente vinculados, destacando los murales de Diego Rivera como un ejemplo de cómo el arte puede influir en el activismo y los derechos de los trabajadores. A pesar de esto, la artista argumentó que no todo arte necesita tener una intención política. Su enfoque se centra en documentar la riqueza de la vida cotidiana, capturando la belleza y complejidad del entorno en el que vive.
La relación entre arte y tecnología también emergió como un tema de debate. Yasmine Helou, curadora italiana-libanesa, reflexionó sobre cómo la tecnología puede ser una herramienta poderosa o un riesgo, dependiendo de la intención detrás de su uso. Helou destacó la rica cultura mexicana, que combina elementos ancestrales con influencias modernas, creando un entorno creativo único.
La obra de Greig, que incluye collages y fotografías, refleja un profundo diálogo con la diversidad cultural que percibió en las calles de la Ciudad de México. Su trabajo se nutre de la yuxtaposición de historias y estilos que coexisten en la capital, ofreciendo una visión que solo quienes realmente experimentan el lugar pueden comprender en toda su complejidad.
La exposición de Octavia Greig no solo es una celebración del arte, sino también una invitación a la reflexión sobre el papel del mercado y la importancia de mantener un equilibrio entre la comercialización y la independencia creativa. En un momento en que la Ciudad de México brilla con fuerza en el escenario artístico mundial, estas conversaciones son fundamentales para forjar un futuro más inclusivo y vibrante para todos los artistas.
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