Los habitantes de la Ciudad de México se congregaron en el Zócalo para celebrar una tradición que marca el inicio del año: partir la rosca de Reyes. Este año, la emblemática celebración se llevó a cabo con la instalación de una rosca de 400 metros de longitud, que se convirtió en una de las más grandes del país. El evento, además de ser un festín dulce, simboliza la convivencia familiar y comunitaria.
La actividad comenzó en la mañana, donde cientos de ciudadanos se reunieron para disfrutar de este tradicional postre, que incluye sorpresas en su interior, representando la llegada de los Reyes Magos. La rosca fue elaborada por pastelerías locales con ingredientes de la más alta calidad, reflejando el talento y la creatividad de los panaderos de la región. La iniciativa no solo buscó endulzar el paladar de los asistentes, sino también fomentar un sentido de unidad y celebración entre los ciudadanos tras los retos y dificultades de los últimos años.
El evento se complementó con actividades culturales y artísticas, incluyendo música en vivo y bailes típicos, que animaron el ambiente festivo y contribuyeron a que personas de todas las edades disfrutaran de este día especial. Las familias se acercaron a las mesas, dispuestas a compartir la experiencia de partir la rosca y buscar la figurita oculta, simbolizando la buena fortuna para quienes la encuentran en su porción.
Además, las autoridades locales destacaron la importancia de la celebración y la convivencia en espacios públicos, reafirmando el compromiso de fomentar eventos que permitan espacios de esparcimiento para los ciudadanos. Este tipo de encuentros refuerza la identidad cultural y social de la comunidad, promoviendo la integración y el sentido de pertenencia entre sus habitantes.
Este evento se suma a la rica tradición de La celebración de Reyes, que se remonta a épocas pasadas, y que anualmente atrae a miles de personas cada enero. A medida que las familias continúan con su tradición, el gusto por la rosca de Reyes perdura, convirtiendo a este evento en una cita ineludible en el calendario social de la ciudad.
El impacto del festival no solo se mide en la cantidad de participantes, sino también en la forma en que aglutina a la comunidad en torno a un símbolo de esperanza y renacimiento, muy representativo de la cultura mexicana. Sin duda, la rosca de Reyes se ha consolidado como uno de los principales legados culinarios del país, en el que cada año, el Zócalo se ilumina y se llena de risas y alegría, recordando la franca hospitalidad y el sentido de comunidad que caracteriza a los mexicanos.
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