El regreso de Alfonso González al Atlas de Guadalajara ha capturado la atención de la afición rojinegra, marcando un capítulo significativo en la historia del club. Con él, vuelve a brillar un dorsal que resuena con nostalgia y orgullo: el número 58.
Para muchos, este número puede parecer un simple dato, pero para los seguidores del club representa una conexión profunda con su identidad y una era dorada del fútbol en la región. Este dorsal ha trascendido su función original para convertirse en un símbolo cargado de significado, enraizado en la historia del Atlas.
En los años 90, la emisora local Canal 58 llevó a cabo una campaña innovadora en la que cada club de Guadalajara asignaba el número 58 a su jugador más destacado. Esta acción no solo ofrecía reconocimiento, sino que también creaba un orgullo distintivo, convirtiéndose en un sello de carácter y talento en la Academia.
Alfonso “Ponchito” González, que comenzó su carrera en el Atlas, es un ejemplo perfecto de este legado. Con su debut como mediocampista ofensivo, González no solo ha dejado su huella en la Liga MX, sino que además conquistó el campeonato del mundo Sub-17 en 2011 y fue campeón en la Liga de Campeones de Concacaf con los Rayados de Monterrey.
El impacto del número 58 también se refleja en figuras históricas como Hugo Norberto Castillo, quien vivió su mejor etapa en el Atlas bajo la dirección de Ricardo La Volpe y fue parte del subcampeonato recordado del Verano 1999, así como en Darío Franco, un volante que dejó su marca en el club y que eventualmente volvió como entrenador.
No se puede olvidar a Carlos “El Tanque” Morales, un jugador que, gracias a su agilidad y presencia física, se volvió un elemento clave en el equipo, ni a otros como Carlos “Cala” Balcázar y Juan Carlos “La Pájara” Chávez, quienes también llevaron con orgullo el emblemático número 58.
Hoy, el dorsal 58 se ha transformado en una insignia poderosa, un talismán que une a generaciones de aficionados. Alfonso González ahora porta esa camisa con honor, llevando consigo una gran historia que sigue evolucionando en la presente temporada. Esta riqueza histórica no solo embellece la narrativa del Atlas, sino que también proyecta un futuro esperanzador, manteniendo viva la tradición del equipo en el corazón de la afición.
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