El mes de agosto es un periodo crucial para quienes están bajo la influencia de Mercurio, ya que el 11, este planeta se pone directo en tu signo, simbolizando un renacer en la claridad personal. Es el momento perfecto para aquellos que han sentido inseguridad o confusión en su imagen o comunicación. La confianza resurge, permitiendo decisiones audaces sobre la apariencia y un renovado protagonismo en cómo se muestran al mundo. Este es un tiempo propicio para relanzarse, hablar desde la autenticidad y manifestar los cambios que se han estado gestando en el interior.
Por otro lado, el sextil entre Saturno y Urano crea un puente entre la disciplina y la innovación. Este aspecto astrológico abre las puertas a nuevos sueños y proyectos, especialmente en entornos comunitarios y educativos. Si la sensación de desconexión había predominado, esta alineación permite volver a conectar con metas a largo plazo y con la comunidad que comparte esos ideales. Es un periodo de reanudar la alineación con lo que realmente se quiere alcanzar, fortaleciendo la conexión con los propios objetivos.
A partir del 22 de agosto, cuando el Sol entra en Virgo, la atención se centra en temas fundamentales como el dinero, la autoestima y el valor personal. Regresa la energía enfocada en uno mismo, y las ideas comienzan a materializarse en resultados tangibles. La Luna Nueva del 23 ofrece una excelente oportunidad para establecer nuevas intenciones relacionadas con la prosperidad y la autoafirmación, instando a cada individuo a definir su verdadero valor y cómo sostenerlo en el día a día.
El 25 de agosto marca la llegada de Venus a tu signo, dando inicio a una temporada de auténtico esplendor personal. Los procesos de sanación, perdón y liberación previos ahora se traducen en carisma y atracción, abriendo puertas a nuevas posibilidades en el amor y mejorando la imagen personal. Esta fase es una de las más encantadoras del año, perfecta para celebrar la confianza y la autenticidad.
Finalmente, la alineación entre Urano y Neptuno trae consigo una ola de inspiración colectiva y evolución espiritual. Se presentan oportunidades para viajes significativos y visiones más amplias, reafirmando que los sueños se alinean con los ideales propios. Este es un tiempo para estar receptivo a las señales del universo, que responden a la apertura de corazón y mente.
Con estas influencias, agosto se pinta como un mes lleno de posibilidades para aquellos dispuestos a empoderarse, conectar con sus aspiraciones y celebrar su esencia. La abundancia de energía y la claridad renovada son el telón de fondo ideal para navegar hacia el futuro con confianza y determinación.
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