Raúl Rocha Cantú, presidente de la organización de Miss Universo, anunció el traslado de su sede administrativa de Ciudad de México a Nueva York. En un comunicado emitido durante el fin de semana, justificó esta decisión por la “incertidumbre jurídica”, la “actual situación de seguridad” y los “ataques infundados” con motivaciones políticas que amenazan la estabilidad operativa necesaria para proyecciones a largo plazo.
La decisión se produce en un contexto de grave controversia, donde Rocha Cantú ha sido vinculado con una compleja red de corrupción y tráfico, específicamente en el comercio de combustibles. Este escándalo se intensificó tras la victoria de Fátima Bosch en el certamen de noviembre de 2025, momento en que Rocha Cantú se encontró en el centro de acusaciones de fraude. Además, ha surgido una investigación de la Fiscalía General de la República (FGR), que ha emitido una orden de aprehensión en su contra, también por su presunta conexión con el tráfico de armas y drogas.
Rocha Cantú señaló que la intención inicial de establecer la sede en México era apoyar las operaciones de Nueva York y generar empleo y oportunidades de desarrollo económico. Sin embargo, según el mensaje, México ha “perdido esta oportunidad”. El hecho de que se mencionara una reubicación de personal o la contratación de nuevo personal refleja el impacto que esta decisión tendrá en el ámbito laboral y económico de la región.
El contexto es todavía más denso, ya que la situación política y empresarial en México ha estado marcada por una fractura reciente entre importantes organizaciones, como el Consejo Coordinador Empresarial y la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio. Esta ruptura está conectada con los vínculos del primer organismo con Rocha Cantú, intensificando las críticas y la presión sobre la reputación de la organización.
La investigación sugiere que Rocha Cantú pudo haber operado como socio capitalista de un grupo del crimen organizado, con un alegado financiamiento de al menos cinco millones de pesos. Esta red de contrabando de combustibles está vinculada a operaciones delictivas en Tampico y tiene conexiones con figuras políticas de relevancia, lo que eleva la gravedad de la situación a niveles preocupantes.
Así, el traslado de la sede de Miss Universo no solo representa un cambio geográfico, sino que simboliza un giro en la narrativa de un certamen que ha sido objeto de debates en múltiples frentes. La decisión implica también preguntas sobre el futuro de la organización en medio de serias acusaciones que la rodean y el impacto que esto tendrá en la figura de la belleza en un contexto tan complicado. A medida que esta historia continúa desarrollándose, todos los ojos estarán puestos en cómo afectará el panorama no solo para Rocha Cantú, sino para la propia imagen de Miss Universo en el ámbito internacional.
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