La Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2024 presenta un panorama preocupante: el 35.8 % de la población mexicana mayor de 18 años no cuenta con hábitos de ahorro. Este hallazgo, elaborado por el INEGI, enfatiza la urgencia de diseñar planes financieros en medio de un entorno de tasas de interés en descenso. La falta de una cultura financiera sólida, especialmente entre los jóvenes, se erige como una barrera significativa para que un amplio segmento de la población logre establecer un fondo de emergencia.
Para el año 2026, el INEGI prevé que esta problemática constituya un desafío estructural que compromete la estabilidad económica personal. Para abordar esta situación, la agencia promueve la creación de un plan de ahorro anual, que permitirá una asignación periódica de recursos y facilitará la acumulación de fondos necesarios para alcanzar metas específicas. Este enfoque busca proteger el patrimonio de los trabajadores y fomentar un ahorro más consciente y estructurado.
En el contexto actual de recortes en los rendimientos bancarios, los ahorradores deben actuar con precaución. Mantener el capital estático podría generar pérdidas debido a la inflación. Por ello, se sugieren varias alternativas estratégicas. Los instrumentos de inversión de deuda, como los Certificados de la Tesorería (Cetes), que son vigilados por la CNBV, destacan como opciones seguras que superan la tasa de referencia actual. Además, se recomienda buscar refugios financieros y diversificar las inversiones para adaptarse a las proyecciones macroeconómicas.
La Profeco también da recomendaciones prácticas para ahorrar dinero en México en 2026. En su reciente podcast, aconseja calcular la capacidad real de ahorro, restando los gastos básicos de los ingresos totales. Establecer metas SMART, como la creación de fondos de emergencia, puede ayudar a mantener la disciplina y evitar la acumulación de ahorros solo con lo que “sobra”.
Asimismo, la Inteligencia Artificial se presenta como un recurso útil para clasificar gastos y diseñar presupuestos alineados a las metas de ahorro. No obstante, es importante recordar que esta tecnología debe ser un complemento a la educación financiera, sin reemplazar la responsabilidad en la toma de decisiones del usuario.
Para proteger el dinero y evitar riesgos, se recomienda no guardar efectivo en casa ni participar en prácticas como las “tandas”, las cuales pueden acarrear devaluaciones por inflación. En su lugar, se sugiere la implementación de un tablero anual de ahorro junto con la activación de ahorros automáticos en instituciones reguladas, lo que ayuda a reducir la tentación de compras impulsivas.
Ante estos desafíos, es esencial que los mexicanos reforcen su educación financiera y adopten hábitos que no solo protejan su estabilidad económica, sino que también les permitan crecer financieramente en un ambiente creciente de incertidumbre económica.
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