El panorama económico de México se dibuja con sombras de debilidad, con el Producto Interno Bruto (PIB) proyectando un crecimiento marcado por limitaciones. Según el economista jefe de Citi, Julio Ruiz, la economía mexicana no logrará alcanzar su potencial este año, con estimaciones de crecimiento que apuntan a un exiguo 1% para 2025 y apenas 0.2% para el año en curso. Este bajo crecimiento se mantiene muy por debajo del potencial máximo de aproximadamente 2%, lo que refleja la fragilidad de la actividad económica en el país.
Ruiz, en una reciente entrevista, analizó las implicaciones de la renovación del tratado comercial con Estados Unidos, destacando que la política fiscal podría volverse menos restrictiva, lo que podría dar un leve respiro a la economía. Sin embargo, la incertidumbre persiste. En caso de no llegar a un nuevo acuerdo, el actual tratado se mantendría por una década, pero esto podría perpetuar la incertidumbre que ha erosionado la inversión, resultando en crecimientos débiles a lo largo del tiempo.
Esta falta de acuerdo es un escenario que Ruiz no considera probable, aunque no lo descarta por completo, dadas las fluctuaciones geopolíticas que afectan la economía global. Las previsiones de Citi se sitúan por debajo de las perspectivas del mercado, que anticipaban un crecimiento de 1.3% para este año y 0.4% para el siguiente.
La caída del PIB durante el año pasado no puede atribuirse únicamente a la incertidumbre provocada por los aranceles. Ruiz menciona que una menor inversión pública y privada, exacerbada por varios choques internos y externos, también contribuyó a este debilitamiento. La transición gubernamental resultó en una drástica reducción de la inversión en infraestructura, y la falta de un impacto significativo en las grandes obras durante el primer trimestre de 2025 afectó severamente el crecimiento económico.
Con la expectativa de que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) anuncie pronto su estimación sobre el PIB anual, Citi anticipa que el desempeño notablemente débil de la actividad económica el año pasado no presagia una mejora en 2026. La estimación de un crecimiento del 1% para ese año implica la esperanza de un retorno a la inversión, condicionado a la conclusión de un acuerdo favorable en el T-MEC.
En cuanto a las remesas, Ruiz subraya que su desaceleración no debe considerarse un factor decisivo en la debilidad económica. Aunque representa una disminución respecto al pico de 4% del PIB registrado en 2021, se estima que las remesas alcanzarán alrededor del 3% del PIB este año, un nivel que se alinea más con los promedios históricos. A pesar de su papel como motor del consumo privado, no son el único factor que influye en la economía, y su eventual desaceleración no necesariamente conducirá a una contracción.
Este análisis refleja la necesidad de una evaluación cuidadosa del contexto económico y político en México, donde la confianza y la inversión son cruciales para un futuro más sólido y sostenible.
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