En 2026, alcanzar la edad de retiro no garantiza automáticamente una pensión del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). A pesar de haber contribuido durante décadas, miles de trabajadores pueden ver negados sus derechos a pensión debido a errores administrativos, decisiones laborales mal calculadas o, simplemente, falta de planeación. Conocer las causas más comunes por las que se puede perder este beneficio permite tomar acciones correctivas a tiempo, asegurando un retiro digno y tranquilo no solo en este año, sino en los que vendrán.
Es crucial entender que tener años cotizados no es suficiente para acceder a una pensión. El IMSS evalúa requisitos muy específicos, y si alguno no se cumple, puede emitir una negativa, incluso si el trabajador considera que ha cumplido con todas las condiciones.
Razones para la negativa a la pensión
Existen diversas circunstancias que pueden resultar en la pérdida del derecho a una pensión:
Falta de semanas cotizadas: Cada régimen exige un número mínimo de semanas. Si no se alcanza este mínimo al momento del retiro, la pensión puede ser negada.
No cumplir con la edad mínima: Es obligatorio cumplir la edad establecida para iniciar el trámite de pensión, sin excepciones.
Perder la vigencia de derechos: Si un trabajador deja de cotizar durante años sin retomar sus aportaciones en el plazo legal, puede hacer que su derecho a pensionarse expire.
Retirar todos los recursos de la Afore: Según la Ley 97, retirar el total del ahorro elimina la opción de una pensión vitalicia, y como consecuencia, el IMSS puede negar la pensión.
Errores en datos personales o laborales: Cualquier error en el nombre, CURP, número de seguridad social o historial de cotización puede llevar a que el IMSS no reconozca el derecho a pensión.
Aceptar una negativa sin revisión: Muchas negativas son susceptibles de corrección si se revisan a tiempo mediante aclaraciones.
Falta de documentación de empresas: Si una empresa ya no existe y no hay comprobantes, acreditar las semanas cotizadas se puede volver complicado si no se ha previsto con anticipación.
Trabajo en la informalidad: Pasar largos períodos sin cotizar reduce drásticamente la posibilidad de cumplir los requisitos, incluso si luego se regresa al empleo formal.
No actualizar beneficiarios o estado civil: Cambios no reportados pueden generar problemas legales, suspensiones o retrasos en el trámite de pensión.
Falta de planeación para el retiro: Confiar en que todo se resolverá al final es uno de los errores más graves; muchos problemas solo pueden corregirse años antes de intentar el trámite.
Prevención y planeación
Para evitar la pérdida de una pensión en 2026, es fundamental revisar periódicamente el historial laboral, mantener vigentes las cotizaciones, corregir cualquier dato erróneo y buscar asesoría especializada con anticipación. Este tipo de acciones pueden marcar la diferencia entre una pensión asegurada y una negativa definitiva.
En resumen, una correcta preparación y un monitoreo constante de los requisitos relacionados con la pensión son elementos clave para asegurar un futuro económico estable al llegar a la edad de retiro. No esperes a que sea demasiado tarde; planifica hoy para garantizar un mañana mejor.
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