El cremoso y delicado plato de espinacas ha encontrado su lugar en las mesas y corazones de los amantes de la cocina. Con una rica historia que data de consejos culinarios compartidos entre generaciones, la preparación de espinacas al estilo cremoso se ha perfeccionado para realzar su sabor natural y aportar una textura irresistible.
El primer paso para crear esta delicia comienza de manera sencilla: se lleva a ebullición una gran olla de agua salada. La espinaca, un superalimento lleno de nutrientes, se añade en dos tandas. Cada lote se revuelve hasta que las hojas se marchitan, un proceso que toma aproximadamente tres minutos. Al finalizar, es crucial drenar el agua y enjuagar la espinaca bajo un chorro de agua fría hasta que esté completamente fresca. Luego, se escurre el exceso de agua y se pica de manera grosera.
Una vez preparada la espinaca, el proceso se traslada a una sartén mediana, donde se derrite mantequilla a fuego medio-bajo. A medida que la espuma de la mantequilla se disipa, se incorpora una chalota finamente picada. Este ingrediente aromático se cocina durante unos diez minutos, permitiendo que sus sabores se desarrollen lentamente. Para añadir un matiz adicional, el Pernod, un licor anisado, se mezcla suavemente en la sartén.
A continuación, se añade harina a la mezcla, que se cocina hasta obtener un tono dorado claro, lo que generalmente toma entre uno y dos minutos. Este paso es fundamental, ya que ayuda a espesar la crema en la que se incorporarán las espinacas. Una vez que la harina ha alcanzado el color deseado, se mezcla crema ligera, que se calienta hasta que empieza a burbujear suavemente.
La estrella del plato, la espinaca, se une a esta mezcla junto con un toque de nuez moscada, que realza el sabor y proporciona un contraste placentero. Se sazona con sal y pimienta negra al gusto, y finalmente, se cocina a fuego lento, revolviendo ocasionalmente, hasta que la mezcla espese, un proceso que toma alrededor de tres minutos.
El resultado es una preparación cálida y reconfortante, ideal para acompañar una variedad de platos o como un delicioso aperitivo. La cremosidad de las espinacas, combinada con los sutiles matices del Pernod y la nuez moscada, crea una experiencia culinaria rica y satisfactoria. Sin duda, este plato antiguo sigue siendo relevante en la actualidad, captivando paladares y creando memorias en cada bocado.
La atención dedicada a los ingredientes y la técnica se refleja no solo en el plato final, sino también en la tradición de compartir recetas y disfrutar de la buena comida, un legado que continúa vivo en las cocinas de la actualidad.
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