Hace siete años, Barcelona y Cambrils se vieron sacudidos por uno de los peores actos de violencia terrorista que ha sufrido España en los últimos años. El 17 de agosto de 2017, un grupo de extremistas islámicos perpetró una serie de atentados en diversos puntos de la ciudad catalana, que dejaron un saldo de 16 personas fallecidas y más de 130 heridos.
Este trágico aniversario trae a la memoria de la sociedad catalana y española la importancia de no olvidar la memoria de las víctimas. A pesar de que han pasado siete años desde aquellos terribles sucesos, las víctimas y familiares de los fallecidos no quieren que se olvide el impacto de estos atentados en sus vidas.
La ciudad de Barcelona ha conmemorado este aniversario con diversos actos de homenaje a las víctimas. La vicealcaldesa de la ciudad incidió en la importancia de seguir trabajando en favor de la convivencia, la integración y la lucha contra el odio y la discriminación, valores fundamentales para evitar que sucesos como los del 17 de agosto de 2017 puedan volver a repetirse.
Es crucial que la sociedad en general y la juventud en particular no permitan que hechos tan lamentables queden en el olvido. La memoria colectiva debe ser una herramienta de prevención de futuros actos extremistas y un recordatorio perenne de la importancia de la convivencia pacífica y el respeto a la diversidad.
En este séptimo aniversario, recordemos y honremos la memoria de todos aquellos que perdieron la vida en aquellos trágicos sucesos y seamos fieles a su legado construyendo una sociedad más tolerante y justa. Porque, como dijo el filósofo George Santayana: “Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo”.
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