Las remesas a México, uno de los pilares económicos del país, han experimentado un notable descenso que no parece mostrar signos de recuperación. En noviembre de 2026, estos envíos de dinero —vitales para numerosas familias— cayeron por octavo mes consecutivo, con un total de 5,125 millones de dólares, lo que representa una disminución del 5.7% en comparación con el mismo mes del año anterior.
El Bank of Mexico ha revelado que el número de transacciones remitidas, en su mayoría desde Estados Unidos, disminuyó un 7.9% interanual, un dato preocupante que refleja la tendencia descendente en el flujo de recursos. A pesar de esta caída en el volumen de transacciones, el monto promedio de cada envío registrado aumentó un 2.4%, lo que sugiere que quienes siguen enviando dinero están enviando cantidades más grandes. Sin embargo, este ligero incremento no es suficiente para contrarrestar la caída general.
Desde enero hasta noviembre de 2026, las remesas acumularon un total de 56,469 millones de dólares, lo que representa una disminución del 5.1% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Este cambio refleja una tendencia que se está alejando del comportamiento ascendente que caracterizó a las remesas en años previos.
La situación en México contrasta notablemente con los incrementos en otros países de Centroamérica, como El Salvador, Guatemala y Honduras, que han visto aumentos significativos en las remesas enviadas por sus compatriotas en Estados Unidos. Estos datos resaltan la situación única de México, donde el descenso se vincula con múltiples factores económicos y sociales.
Además, la atención sobre el uso de las remesas en México ha llevado a preocupaciones sobre su relación con el crimen organizado, particularmente respecto a cómo algunos cárteles pueden aprovechar estos flujos de dinero para blanquear sus ganancias ilícitas. Esta realidad presenta un desafío adicional en la discusión sobre el impacto de las remesas en la economía nacional.
La tendencia a la baja en las remesas no solo afecta a las familias que dependen de estos fondos, sino que también plantea preguntas sobre el futuro económico de México. A medida que las circunstancias cambian tanto a nivel local como internacional, es vital que se dé seguimiento a esta situación para comprender sus implicaciones más amplias en el desarrollo del país.
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