En 2023, un viaje a Nueva York llevó a un espectador a presenciar “Leopoldstadt”, la última obra de Tom Stoppard, un dramaturgo de renombre que falleció a los 88 años. La obra, que retrata la vida de una familia judía en Viena antes de la Segunda Guerra Mundial, se convierte en un espejo de la propia vida de Stoppard, un refugiado judío de la ocupación nazi en Checoslovaquia. Nacido como Tomas Straussler en 1937, Stoppard no descubrió su herencia judía hasta bien entrada su vida, cuando se enteró del destino trágico de sus abuelos durante el Holocausto.
La elección de asistir a esta obra va más allá del legado de Stoppard; para el espectador, que también guarda raíces judías ocultas, representa una oportunidad de reconectar con su historia familiar. El autor del artículo recuerda cómo su madre, Anita, había nacido en Alemania y emigró tras la guerra. Sin embargo, la familia mantuvo en secreto su herencia judía, un secreto que, tras el divorcio de sus padres, llevó a la madre a aceptar nunca revelar su pasado a sus hijos.
El descubrimiento de su patrimonio judío llega durante una conversación telefónica con su abuela materna. La reacción de su abuela a su trabajo como misionera evangélica refuerza el impacto emocional de su descubrimiento. Mientras su padre se opone abiertamente a los judíos, su historia revela un trauma más profundo: sus propias raíces judías. Atrapada en un ciclo de silencio y dolor, su madre sucumbió finalmente a las sombras de su pasado, falleciendo trágicamente a los 26 años del autor.
Con el tiempo, el interés por su herencia judía resurge. Una visita a la Wiener Holocaust Library de Londres la lleva a descubrir la historia de su familia materna, los Ullsteins, quienes, expertos en medios de comunicación, sufrieron las repercusiones del ascenso del antisemitismo en Alemania. A través de documentos e imágenes, el autor reconstruye el pasado y se siente cada vez más conectado a sus ancestros. Esta búsqueda culmina en una visita a sus segundos primos en el campo británico, donde un encuentro inesperado se produce.
Durante este viaje, se encuentra cara a cara con Tom Stoppard. En la comodidad de su hogar en Dorset, ambos comparten historias de sus identidades complejas y la experiencia de llevar el peso de la herencia judía que fue escondida y negada durante tanto tiempo. En un momento de profundización personal, Stoppard plantea la inquietante pregunta: “¿Te consideras cristiano o judío?”. Esta cuestión se vuelve central en el relato del autor, quien ha luchado con su identidad religiosa. Es un dilema que refleja la experiencia de muchos que navegan entre dos mundos.
Con una familia cristiana y sus propias raíces judías, el autor ha vivido una vida marcada por la búsqueda de su identidad. Sin embargo, este encuentro con Stoppard proporciona un momento de conexión, ambos sintiendo el eco del Holocausto en sus vidas, a pesar de que ninguno de los dos lo haya vivido directamente.
El viaje a la autoaceptación y el entendimiento de su herencia judía reafirma la importancia del diálogo y la apertura sobre los traumas del pasado. Finalmente, este relato no solo es una exploración de identidades ocultas, sino también un recordatorio de cómo las historias familiares moldean nuestras vidas de maneras profundas e inesperadas.
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