El Senado de la República ha ratificado, con 24 votos a favor y 8 en contra, el nombramiento de Juan Antonio Ferrer Aguilar como embajador de México y representante permanente ante la UNESCO, con sede en París, Francia. La propuesta fue presentada por la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, en marzo de este año.
Juan Antonio Ferrer Aguilar, originario de Tenosique, Tabasco, nació en 1964 y hasta este nombramiento se desempeñaba como subsecretario de Integración y Desarrollo en la Secretaría de Salud federal (2023-2025). Antes, ocupó el cargo de director general del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) durante el anterior sexenio.
El embajador cuenta con una sólida formación académica, que incluye una licenciatura y una maestría en Administración de Empresas, obtenidas en el Instituto Tecnológico de Villahermosa y en la Universidad Olmeca de Tabasco, respectivamente.
A lo largo de su carrera, Ferrer ha acumulado una amplia experiencia en el ámbito administrativo dentro de los gobiernos federal, estatal y municipal, así como una breve incursión en la iniciativa privada, donde fue gerente de Distribuidora de Leche Alpura en Villahermosa entre 1989 y 1990. Durante más de dos décadas, entre 1987 y 2012, Ferrer desempeñó diferentes roles en el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en los estados de Tabasco, Veracruz y Chiapas, donde fue director administrativo y delegado, así como encargado de varias zonas arqueológicas.
En el ámbito local, ocupó la dirección administrativa de la Central de Maquinaria de Tabasco entre 1995 y 1998 y, posteriormente, fue Secretario del Ayuntamiento en Villahermosa (2013-2015) y director del DIF en el mismo municipio en 2016. Después, regresó al INAH como delegado en Tabasco antes de unirse al gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador como director del Insabi.
El nombramiento de Ferrer ha generado controversia. La senadora Lilly Téllez, del PAN, se opuso firmemente a su designación, acusando al embajador de malas prácticas durante su gestión en el Insabi, como la adquisición de suministros a sobreprecio y la falta de insumos en hospitales. Su discurso en el Senado incluyó la contundente afirmación: “Lo vamos a perseguir hasta París”, señalando que su destitución era necesaria por los presuntos fracasos en el sector salud.
Aunque la ratificación del embajador se ha concretado, la controversia por su gestión en Salud continúa latente en el debate político, reflejando las tensiones en torno a la administración actual. Las implicaciones de su nuevo cargo en la UNESCO aún están por determinarse, pero definitivamente dejarán su huella en el campo educativo y cultural a nivel internacional.
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