La presidenta Claudia Sheinbaum se reunió recientemente en Palacio Nacional con destacados líderes de la industria automotriz, un sector vital que representa el 4.5% del Producto Interno Bruto (PIB) de México. Esta reunión se lleva a cabo en un contexto de creciente presión arancelaria por parte de Estados Unidos y las próximas negociaciones para el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
En su mensaje en redes sociales, Sheinbaum destacó la importancia de este encuentro, que se produjo días después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, manifestara que no necesita productos fabricados en México ni en Canadá, desestimando incluso el tratado comercial vigente. Esta declaración se hizo durante su visita a una planta de Ford en Detroit, lo que añade tensión a una ya compleja relación entre estos países.
Además, la mandataria mexicana mencionó que, a través de una “comisión intersecretarial”, el Gobierno está trabajando en un plan integral para abordar los desafíos que enfrenta la industria automotriz. Este sector, que ha sido impactado por la política arancelaria de Trump, ha visto aranceles de hasta el 25% en automóviles y autopartes importadas a Estados Unidos desde 2025, a pesar de algunas exenciones bajo el T-MEC.
Es importante recordar que el T-MEC, que reemplazó al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), entró en vigor en 2020 tras ser negociado durante el primer mandato de Trump, quien lo consideró menos perjudicial para su país que su predecesor. La revisión de este tratado está programada para 2026, cuando los países involucrados deberán decidir si lo extienden, una posibilidad que cuenta con el apoyo de México y Canadá.
En este marco, Sheinbaum ha reiterado que las relaciones con Estados Unidos continuarán, independientemente de las afirmaciones del presidente Trump, quien ha planteado la posibilidad de dejar expirar el T-MEC y buscar un nuevo acuerdo con sus vecinos.
Este entorno de incertidumbre subraya la necesidad de un diálogo constante y efectivo entre México y sus socios comerciales, especialmente en un sector tan crucial para la economía del país. La industria automotriz se encuentra en una encrucijada, y las decisiones que se tomen en los próximos años serán determinantes para su futuro y, por ende, para la economía nacional.
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