En Hermosillo, Sonora, se ha desatado una crisis sanitaria tras la muerte de siete personas supuestamente vinculado a sueros vitaminados que podrían haber estado contaminados con una bacteria. Esta alarmante situación fue confirmada el 7 de abril de 2026 por el secretario de Salud, David Kershenobich, quien relató que las víctimas sufrieron un rápido deterioro y fallecieron apenas dos días después de recibir las inyecciones.
Los casos están siendo investigados por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), que ha cerrado la clínica privada donde el médico Jesús Maximiano N., de 65 años, administraba estos tratamientos. Hasta ahora, 11 personas han resultado afectadas por los sueros; de ellas, siete han muerto, mientras que dos han sido dadas de alta y una permanece hospitalizada. Otra persona reportó síntomas tras una inyección en la rodilla, pero se encuentra fuera de peligro.
Kershenobich ha explicado que los síntomas observados en los pacientes, como niveles elevados de glóbulos blancos y problemas de coagulación, son compatibles con un cuadro de sepsis, lo que sugiere una posible contaminación bacteriana. Las autoridades están analizando muestras en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán en Ciudad de México y revisando la composición de los sueros, que, además de vitaminas, incluían sustancias presentadas como “células madre”.
Además de las muertes, las familias de las víctimas han compartido relatos desgarradores. Zulema Yazmín, madre de uno de los fallecidos, describió cómo su hijo, Zahid Alberto Castro Lagarda, comenzó a deteriorarse drásticamente tras recibir el tratamiento, presentando vómitos y desmayos antes de morir. En otro caso, Diego Figueroa relató el sufrimiento de su hermana Catalina Figueroa, quien, tras recibir una segunda inyección, terminó en el hospital, donde falleció debido a daños severos en sus riñones y hígado.
Es importante subrayar que el médico implicado contaba con licencia oficial, y se ha señalado que parte de los tratamientos se administraban incluso en domicilios particulares, lo que forma parte de la línea de investigación de las autoridades. La práctica de administrar cócteles vitamínicos por vía intravenosa se ha vuelto popular en clínicas privadas y spas médicos como una forma de “bienestar” o “detox”, a pesar de las advertencias de expertos sobre sus riesgos.
Kershenobich ha instado a la población a abstenerse de estos tratamientos no comprobados, enfatizando que muchos de estos sueros no tienen efectividad comprobada. A medida que avanza la investigación, tanto la Secretaría de Salud como la Fiscalía de Sonora trabajan para esclarecer los motivos detrás de esta serie de tragedias, pidiendo paciencia al público mientras se recopilan pruebas y análisis.
Esta crisis resalta la necesidad de mayor regulación y supervisión en la administración de tratamientos no convencionales y pone en el centro del debate la seguridad de las prácticas en clínicas privadas. La salud pública debe ser una prioridad y cada caso debe ser analizado con la máxima seriedad para evitar que situaciones como estas se repitan en el futuro.
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