La reciente controversia en torno a la marca Miss Universo ha puesto en el punto de mira a sus copropietarios, Anne Jakrajutatip y Raúl Rocha Cantú. La agencia tailandesa contra el blanqueo de capitales, conocida como SEC, ha tomado acciones drásticas al congelar las cuentas de Jakrajutatip, quien fue acusada de fraude. Además, pesa sobre ella una orden de captura por no presentarse a una audiencia relacionada con este caso.
Rocha Cantú, por su parte, está en el centro de otras acusaciones graves en México, que incluyen tráfico de armas, robo de combustibles y lavado de dinero. Desde la compra de la mitad de los derechos de Miss Universo en enero de 2024 por 16 millones de dólares, la relación entre ambos ha traído consigo sombras de ilegalidad. Esta compra fue realizada a través de JKN Global Group, la firma de Jakrajutatip.
Entre las acusaciones, se cuestiona la integridad de la información financiera proporcionada por JKN. La SEC argumenta que Jakrajutatip y sus cómplices presentaron estados financieros con declaraciones falsas y ocultaron hechos materiales. Esta serie de irregularidades supuestamente afectó tanto a la empresa como a sus acreedores.
La situación ha llevado a Jakrajutatip a renunciar a sus cargos directivos en JKN, aunque aún conserva la mayoría de las acciones. Cabe recordar que su ascenso al estrellato mediático comenzó en 2022, cuando adquirió Miss Universo por 20 millones de dólares, lo que la convirtió en un referente dentro de la comunidad LGBTIQ+ gracias a su perfil como mujer transgénero.
Mientras tanto, su socio, Rocha Cantú, enfrenta una serie de problemas legales en México, con una orden de captura en su contra. En un intento por evitar las repercusiones, ha trasladado las operaciones de Miss Universo a Nueva York y ha sido visto recientemente en París, lo que revela una búsqueda de evasión ante la justicia.
El panorama para Jakrajutatip y Rocha Cantú se complica con cada nuevo desarrollo. La SEC de Tailandia sostiene que sus acciones han puesto en grave riesgo la estabilidad financiera de JKN y, por ende, del emblemático certamen de belleza. La atención hacia esta situación no solo resalta las alegaciones de fraude y crimen organizado, sino también la complejidad del mundo empresarial y las implicaciones que amenazas legales pueden tener en grandes marcas con alcance global.
Con el desenlace de este conflicto aún por definirse, el futuro de Miss Universo y de sus copropietarios sigue siendo incierto. La historia continúa desarrollándose, y será fascinante observar cómo se desenvuelven las circunstancias en los próximos días.
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