En la madrugada del 16 de enero de 2026, un sismo de magnitud preliminar de 5.2 sacudió diversas regiones de México, especialmente la Ciudad de México (CDMX). El movimiento telúrico fue localizado a 19 kilómetros al suroeste de San Marcos, Guerrero, y se registró a las 00:42 horas. La activación de la alerta sísmica permitió que miles de personas evacuaran edificios y espacios públicos, asegurando así la seguridad de la población ante posibles eventualidades.
Autoridades federales confirmaron que, hasta el momento, no se reportan daños significativos ni personas lesionadas. Sin embargo, las revisiones en áreas vulnerables continúan, ya que el temblor alcanzó una profundidad de 10 kilómetros. La Coordinación Nacional de Protección Civil, a través de sus canales, destacó que se han iniciado protocolos de revisión estructural para descartar cualquier tipo de afectación en edificaciones.
En la CDMX, la activación de la alerta sísmica permitió que las autoridades implementaran medidas de respuesta rápida. Se activó el Comité de Emergencias, y se realizaron recorridos para verificar la integridad de los inmuebles. En el Sistema de Transporte Colectivo Metro, se impuso marcha lenta en varias líneas mientras se inspeccionaban las infraestructuras y sistemas eléctricos. El Metrobús y otros medios de transporte también mantuvieron vigilancia operativa durante la madrugada.
Dada la alta actividad sísmica en el país, Protección Civil reiteró la importancia de tener claras las medidas preventivas que se deben seguir durante un temblor. Las recomendaciones incluyen alejarse de ventanas y objetos que puedan caer, colocarse debajo de estructuras firmes, evitar postes y cables, y no utilizar elevadores. Además, se exhorta a los ciudadanos a mantener la calma y ayudar a grupos vulnerables como niños y personas mayores.
En caso de detectar daños estructurales, fugas de gas o cualquier tipo de emergencia, se aconseja contactar de inmediato al 911 para activar los servicios de emergencia correspondientes. La población ha sido instada a mantenerse informada exclusivamente a través de fuentes oficiales y a evitar la propagación de rumores, crucial en situaciones de crisis.
Mientras las autoridades continúan sus labores de evaluación y monitoreo, es fundamental que los ciudadanos permanezcan alertas y preparados, recordando que la seguridad y la prevención son prioridad en momentos de incertidumbre.
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