El año 2025 ha sido testigo de un cambio en el lenguaje que refleja tensiones y dinámicas sociales impulsadas por la tecnología y la cultura. Cuatro prestigiosas instituciones académicas han designado palabras que no solo capturan el zeitgeist del momento, sino que también acentúan nuestra relación con el entorno digital y las interacciones cotidianas.
La Universidad de Oxford ha señalado “rage bait” como la palabra del año. Este término, que se traduce como “carnada de ira”, describe contenido diseñado deliberadamente para provocar indignación. Esta estrategia se vuelve común en la era digital, donde la interacción en redes sociales a menudo se mide por la capacidad de generar reacciones emocionales intensas. Los algoritmos que regulan el flujo de información alimentan este fenómeno, conectando a las audiencias a través de contenidos que no solo informan, sino que provocan.
Por su parte, el Cambridge Dictionary ha elegido “parasocial” como su palabra destacada para 2025. Este concepto se refiere a relaciones unilaterales que las personas desarrollan con figuras públicas, personajes ficticios o incluso inteligencias artificiales. El término tiene raíces que se remontan a análisis sociológicos de la década de 1950, pero ha adquirido un nuevo significado en la era digital, donde las conexiones en redes sociales crean un sentido de cercanía, a menudo ilusorio.
En el ámbito hispanohablante, La FundéuRAE ha optado por “arancel”, un término que ha cobrado relevancia en el contexto de turbulencias económicas globales. Este sustantivo resalta un tema clave del año: las políticas comerciales y su impacto en la economía. Junto a él, otras palabras candidatas como “trumpismo”, “apagón” y “boicot” dejaron su huella en el discurso público.
El término “slop”, que se traduce como “porquería”, ha resonado en el ámbito de los diccionarios Merriam-Webster y MacQuarie, indicando una tendencia hacia el desdén y la crítica en la comunicación moderna. Además, un fenómeno más reciente, “6-7”, ha capturado la atención de las generaciones Z y alfa. Este meme, vinculado a la cultura del baloncesto y sonado en las redes sociales, refleja la complejidad del lenguaje juvenil, que frecuentemente desafía las nociones tradicionales de la comunicación.
En resumen, las palabras de 2025 no solo nos ofrecen un vistazo a las preocupaciones y modas del momento, sino que también se convierten en espejos de nuestra experiencia colectiva. Este año ha demostrado que el lenguaje sigue evolucionando en respuesta a las interacciones humanas y el efecto de la tecnología, dejando una huella indeleble en nuestro modo de comunicarnos.
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