México se erige como uno de los focos mundiales de diversidad melífera, presentando más de 2,000 especies de abejas nativas. Esta impresionante variedad no solo radica en la rica fauna de estos insectos, sino también en la extraordinaria flora del país, la cual permite a cada región producir mieles con características únicas. Desde mieles doradas y ligeras en las regiones del sur hasta aquellas más oscuras y densas en el norte, el espectro de sabores incluye notas cítricas, matices herbales y florales, incluso con un toque salino en las mieles provenientes de flores costeras.
Más allá de su diversidad de sabores, cada tipo de miel se convierte en un relato de origen, un reflejo del paisaje, del clima y del tipo de floración que las abejas han visitado, así como del trabajo de quienes se dedican a su extracción.
La península de Yucatán destaca como un notable productor de miel, famoso a nivel internacional por su miel multifloral y la ancestral producción de miel melipona. Mieles como las obtenidas del tajonal, un arbusto silvestre, y del dzidzilché, un árbol melífero endémico, son apreciadas por su ligereza, su color ámbar y sus sabores dulces, herbáceos y ligeramente picantes. Estas mieles son valoradas en Europa y, frecuentemente, son comercializadas como productos gourmet.
En el norte del país, específicamente en los estados de Coahuila, Nuevo León y Sonora, la miel de mezquite se considera un verdadero oro líquido del desierto. Esta miel, que se produce en la primavera durante la floración de los mezquites, se distingue por su sabor suave, tonalidades vainillosas y una textura cremosa reminiscentes del caramelo. Debido a las condiciones de sequía y la escasez de flores, su producción es limitada, lo que la vuelve aún más valiosa.
Por otro lado, Veracruz presenta una riqueza aromática con mieles que provienen de intensas floraciones de azahar y cítricos. Estas mieles, cosechadas en marzo y abril, poseen frescos aromas y son ideales para repostería o como acompañamiento de quesos suaves, atrayendo el interés de chefs y panaderos artesanales.
Finalmente, en Chiapas, la miel de cafetal emerge como un secreto muy apreciado, aunque poco conocido. Producidas en áreas altas con sombra y humedad, sus complejas notas de cacao, nuez y floraciones tropicales la dotan de una rica profundidad.
Cada una de estas mieles cuenta una historia que va más allá de su sabor; son reflejo de comunidades rurales que prosperan gracias a la apicultura, de mujeres que lideran cooperativas dedicadas a la meliponicultura, y de familias que crían abejas sin agroquímicos, ofreciendo sus productos en mercados locales. Elegir cocinar con miel local no solo enriquece el disfrute gastronómico, sino que también apoya la biodiversidad y las economías regionales del país.
La información anterior corresponde a la fecha de publicación original (2025-05-20 09:00:00).
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