Portugal enfrenta una situación crítica tras los estragos provocados por la tormenta Kristin, que ha dejado un saldo trágico de cinco fallecidos y ha dejado a cerca de 200,000 personas sin suministro eléctrico. Este 31 de enero de 2026, el país se prepara para enfrentar nuevas lluvias intensas, con la Agencia Meteorológica Nacional (IPMA) en alerta máxima, instando a la población a mantenerse informada y evitar riesgos innecesarios en estas circunstancias.
Los recientes incidentes fatales fueron consecuencia de los fuertes vientos que asolaron la región. En Batalha, un hombre de 73 años perdió la vida al caer mientras intentaba reparar su techo, una tarea crucial tras los daños sustentados por el paso del temporal. En otro incidente, en Alcobaca, también se registró la muerte de un trabajador en circunstancias similares. Las autoridades locales realizan constantes llamados a la precaución, destacando la importancia de no emprender reparaciones sin la formación y los equipos adecuados.
La tormenta Kristin, que azotó especialmente el centro y norte de Portugal el martes anterior, desató vientos de fuerza huracanada, inundaciones y destrozos importantes en infraestructuras. Los servicios de emergencia han reportado la caída de aproximadamente 5,800 árboles, así como 34 rescates terrestres y 17 acuáticos, subrayando la magnitud de la crisis.
En este contexto, la electricidad sigue siendo un desafío para gran parte de la población, con una gran concentración de usuarios afectados en el distrito de Leiria, donde las líneas de alta tensión y postes fueron derribados. Generadores han sido desplegados en hospitales y sistemas esenciales para mitigar la falta de electricidad en situaciones críticas.
A medida que se aproxima la noche y se anticipan nuevas lluvias, el alcalde de Leiria, Gonçalo Lopes, ha hecho un llamado a voluntarios y a la comunidad para ayudar en las reparaciones antes de que las condiciones empeoren. “A partir de medianoche, esperamos más lluvia, lo que agrava nuestras preocupaciones”, expresó en una reciente entrevista.
Esta tormenta ha puesto de manifiesto no solo la vulnerabilidad de las infraestructuras en el país, sino también la fortaleza y solidaridad de la población frente a desastres naturales. A medida que las lluvias continúan, será crucial que los ciudadanos sigan las recomendaciones de seguridad y se mantengan informados sobre la evolución de los eventos climáticos.
La situación en Portugal es un recordatorio sombrío de la potencia de la naturaleza y de la necesidad de preparación y respuesta adecuada a las emergencias. Con los ojos puestos en el futuro inmediato, la resiliencia de la comunidad será puesta a prueba nuevamente en las horas venideras.
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