En un giro significativo de la política exterior estadounidense, el expresidente Donald Trump lanzó una advertencia tajante: “Cuba no podrá sobrevivir”. Estas declaraciones se produjeron durante la proyección de un documental sobre su esposa, Melania Trump. Este mensaje no solo refleja una postura adversa hacia el régimen cubano, sino que también va acompañado de acciones concretas que buscan aumentar la presión sobre La Habana.
En una decisión que promueve una nueva línea dura, Trump firmó una orden ejecutiva que autoriza a Estados Unidos a imponer aranceles a los países que proporcionen petróleo a Cuba. Esta medida, que carece de detalles específicos sobre los montos, se enmarca en un “estado de emergencia” que catalogó a la isla como una “amenaza excepcional” para la seguridad nacional estadounidense. La orden especifica que se podrá añadir un arancel ‘ad valorem’ a las importaciones de productos originarios de naciones que vendan petróleo a Cuba, un movimiento que podría desestabilizar aún más a la economía cubana, ya afectada por restricciones prolongadas.
La Casa Blanca ha hecho eco de sus preocupaciones sobre la relación de las autoridades cubanas con diversos actores considerados hostiles, que incluyen a países como Rusia, China e Irán, así como a grupos como Hamás y Hezbolá. Según el gobierno estadounidense, Cuba no solo se alinea con estas naciones, sino que también ha contribuido a la inestabilidad regional a través de la inmigración y la violencia, al tiempo que continúa promoviendo su ideología comunista.
Desde la firma de esta orden, el presidente Trump ha enfatizado en la necesidad de que exista un “acuerdo” para que Cuba pueda recibir petróleo. Las sanciones propuestas podrían afectar considerablemente a países como México, Venezuela, Rusia y Argelia, que han sido identificados como proveedores de petróleo a la isla.
Un informe reciente señala que durante los primeros nueve meses del año anterior, Gasolinas Bienestar exportó 17,200 barriles de petróleo crudo a Cuba, lo que representa un ingreso significativo de 400 millones de dólares, lo que equivale al 3.3% de las exportaciones totales de petróleo de ese periodo según datos de Pemex. De acuerdo con el diario Financial Times, en un cambio notable, México ha superado a Venezuela como el principal proveedor de petróleo a Cuba, incrementando sus exportaciones a un promedio de 12,284 barriles diarios, lo que representa aproximadamente el 44% de las importaciones de la isla.
Sin embargo, esta tendencia podría estar en una encrucijada. Las nuevas medidas de Trump podrían reconfigurar el panorama energético de Cuba y, por ende, su economía. A medida que se intensifican las tensiones entre Washington y La Habana, el futuro del suministro de petróleo cubano se presenta incierto y, quizás, crítico.
Esta situación es un reflejo más de las complejas relaciones internacionales y cómo las decisiones políticas pueden influir en la vida cotidiana de millones, marcando un capítulo más en la historia de la isla caribeña en conflicto con su vecino del norte.
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