Las tensiones entre Estados Unidos e Irán han resurgido con una advertencia contundente por parte del presidente Donald Trump, quien ha señalado que cualquier incremento en la represión de manifestantes en Irán podría resultar en una respuesta severa de Washington. Durante una declaración abordada a los medios desde el Air Force One, Trump subrayó que su administración está monitoreando de cerca la situación. “Si empiezan a matar gente como han hecho en el pasado, creo que serán golpeados muy duro por Estados Unidos”, advirtió.
Este ciclo de protestas, que comenzó el 28 de diciembre, fue provocado por una crisis de costo de vida en la capital iraní, Teherán. En el marco de estas manifestaciones, se ha reportado la muerte de al menos 12 personas, incluidos miembros de fuerzas de seguridad, lo que refleja el descontento social en un contexto marcado por un elevado costo de vida. Estas son las protestas más significativas desde las ocurridas tras la muerte de Mahsa Amini, un evento que había captado la atención mundial.
La respuesta del gobierno iraní ante este descontento ha sido la implementación de una nueva medida económica: el otorgamiento de una paga mensual a todos los ciudadanos. Según la portavoz del gobierno, Fatemeh Mohajerani, cada ciudadano recibirá aproximadamente un millón de tomas, equivalentes a unos 7 dólares, durante cuatro meses. Esta compensación tiene como objetivo aliviar la presión económica que sienten los iraníes, especialmente en un país donde el salario mínimo es de alrededor de 100 dólares al mes y el sueldo promedio ronda los 200 dólares.
La situación económica en Irán ha sido crítica, afectada por sanciones internacionales y un récord de inflación que en diciembre alcanzó el 52%. La moneda nacional ha sufrido una depreciación significativa, perdiendo más de un tercio de su valor frente al dólar en el último año, lo que ha deteriorado aún más el poder adquisitivo de la población y ha fomentado el descontento social.
A lo largo de ocho días de protestas, se han llevado a cabo manifestaciones en al menos 40 ciudades de Irán, muchas de ellas en el oeste del país. Las autoridades están en estado de alerta, dado que la descontento puede escalar si no se abordan rápidamente las preocupaciones económicas. En este contexto, la respuesta de la comunidad internacional y la postura de Estados Unidos en los próximos días serán clave para determinar el rumbo de los acontecimientos en la República Islámica, un país cuya población sigue confrontando una mezcla peligrosa de represión, crisis económica y un deseo apremiante de cambio.
Actualización: La información corresponde al 5 de enero de 2026.
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