El 1 de junio de 2025, Ucrania llevó a cabo un audaz ataque aéreo contra bombarderos rusos de largo alcance en una base militar ubicada en Siberia, marcando un hito en el conflicto que ha persistido entre ambas naciones. Según reportes de blogueros prorrusos, este ataque se realizó a más de 4,300 kilómetros de las líneas del frente, representando la primera vez que Ucrania emprendía una operación de tal magnitud en territorio ruso.
Los servicios de seguridad ucranianos (SBU) informaron que los daños provocados por este ataque, que involucró una oleada de drones contra más de 40 aviones militares rusos, se estiman en aproximadamente 7,000 millones de dólares. Entre los objetivos se encontraban los icónicos bombarderos estratégicos Tu-95 y Tu-22, los cuales Rusia utiliza para lanzar misiles de largo alcance hacia Ucrania.
Ubicada en la localidad de Sredny, la base aérea de Belaya alberga el bombardero supersónico Tupolev Tu-22M. El ataque también se extendió a la región de Múrmansk, en el norte de Rusia, donde se reportó otra incursión en la base aérea de Olenya, conocida por albergar aviación estratégica.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, se hizo eco de los ataques, describiéndolos como “nuestra operación de mayor alcance”. Destacó que los operativos encargados de la preparación del ataque lograron retirada con éxito del territorio ruso.
Sin embargo, en medio de este contexto, el comandante de las fuerzas terrestres de Ucrania, Mijaíl Drapati, presentó su renuncia el mismo día, asumiendo la responsabilidad por la reciente muerte de al menos 12 soldados ucranianos en un ataque ruso a un campo de entrenamiento. Expresó que su decisión se debía a un “sentido personal de responsabilidad”, tras admitir que no había tomado las medidas necesarias para prevenir tales consecuencias. Este acto de renuncia resalta la complejidad de la situación sobre el terreno, donde la vida de los soldados es constantemente amenazada.
En el ámbito diplomático, el jefe de la diplomacia rusa, Serguéi Lavrov, se comunicó con su homólogo estadounidense, Marco Rubio, para discutir un nuevo ciclo de negociaciones con Ucrania que se celebraría en Estambul. Este diálogo se presenta como un intento de abordar las tensiones crecientes entre ambas naciones y buscar soluciones a un conflicto que ha alterado no solo el curso de la historia ucraniana, sino también el equilibrio geopolítico en Europa.
La información aquí presentada corresponde a la fecha de publicación original: 1 de junio de 2025.
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