En un contexto complejo de relaciones comerciales, Estados Unidos se encuentra en la mira por presuntamente violar una carta paralela del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Esta carta, firmada el 30 de noviembre de 2018 por el entonces representante comercial de EE. UU., Robert Lighthizer, otorga un trato preferencial a México en situaciones donde se aplican aranceles bajo la Sección 232.
Concretamente, esta disposición busca proteger a las importaciones de automóviles mexicanos que cumplan con las estrictas reglas de origen establecidas en el acuerdo. Tal medida es clave, ya que excluye alrededor del 59.5% de las exportaciones de autopartes mexicanas, alineándose con los valores previstos para 2024.
En términos numéricos, el compromiso de Estados Unidos incluye la exención de aranceles para 2 millones 600,000 vehículos de pasajeros y ciertos modelos de camionetas ligeras provenientes de México, además de un valor declarado de autopartes que asciende a 108,000 millones de dólares anuales. Sin embargo, para 2024, México exportó 2 millones 972,000 vehículos dentro de estas categorías y aproximadamente 181,397 millones de dólares en autopartes al mercado estadounidense.
Desde el 3 de abril de 2025, Washington impuso un arancel del 25% sobre la mayoría de las importaciones de automóviles, salvo los que contengan contenido estadounidense. Este desarrollo ha suscitado inquietudes en el sector automotriz.
Marcelo Ebrard, Secretario de Economía, ha delicadamente señalado que los aranceles aplican solo a vehículos automotores y ha anticipado una norma inminente que ofrecerá descuentos basados en la cantidad de componentes locales en los vehículos importados.
Bajo la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962, Estados Unidos puede actuar cuando considera que las importaciones representan una amenaza a la seguridad nacional. En este sentido, se firmaron cartas complementarias con Canadá y México, estableciendo exclusiones para ciertas cantidades de vehículos y autopartes, lo que significaría un trato libre de aranceles siempre que estas cumplan con las normativas del T-MEC.
La exclusión de estos productos implica que, en caso de imposición de aranceles, Estados Unidos no adoptará ni mantendrá ninguna medida que restrinja la importación de estos bienes durante un período de al menos 60 días.
Si los artículos no cumplen con las normas de origen, el arancel que aplicará EE. UU. no superará la tasa de nación más favorecida vigente al 1 de agosto de 2018. Este marco normativo presenta un escenario denso en el que los actores involucrados deben navegar cuidadosamente para garantizar el cumplimiento y tratar de preservar el comercio regional.
La fecha de publicación original de esta información es el 28 de abril de 2025.
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