En una exploración del mundo de la relojería, se destaca la figura de Evan Morrison, un apasionado coleccionista cuyo entorno en Greensboro, Carolina del Norte, se asemeja a un verdadero museo de tesoros. Su colección incluye una rica variedad de artículos que van desde equipo de costura industrial antiguo hasta chaquetas de vuelo de la Segunda Guerra Mundial y bourbon vintage.
Con una trayectoria como seleccionador de ropa vintage y un interés profundo en la cultura americana, Morrison es el propietario de Hudson’s Hill, un minorista de ropa fabricada en Estados Unidos, además de ser cofundador de la White Oak Legacy Foundation, una organización sin fines de lucro que se dedica a preservar el legado del famoso molino de denim Cone White Oak en Greensboro. A su vez, Morrison es considerado uno de los mejores expertos en telar shuttle Draper, empleados para tejer denim de orillo en la Proximity Manufacturing Company de la misma ciudad.
Su inclinación por los objetos vintage también se traduce en su afición por la relojería, donde su colección destaca por piezas de trabajo con un cierto desgaste, enfocándose en relojes de campo y de vuelo de la primera mitad del siglo XX. En este contexto, Morrison comparte algunos de sus relojes favoritos que revelan su historia personal y su conexión con el pasado.
Uno de sus relojes más significativos es un modelo de Victorinox Swiss Army, un regalo de su madre en 2001. A pesar de tener un valor modesto, el reloj adquiere un significado emocional, especialmente tras personalizar la correa con un trabajo artesanal de shell cordovan. Este modelo se suma a una colección que también incluye el Hamilton quartz de Eddie Bauer que perteneció a su madre en los años 90.
Morrison también guarda con cariño un reloj Longines Weems Second-Setting de la Segunda Guerra Mundial, que le llamó la atención por su uso innovador en la navegación, desarrollado por el Capitán Philip Van Horn Weems. Este modelo permite a los pilotos ajustar su tiempo y su rumbo, un ingenioso recurso que acompaña a su construcción elegante y de tamaño contenido.
Dentro de su colección, destaca el Bulova A17A, un reloj de 1950 para las fuerzas armadas estadounidenses, que combina diseño y funcionalidad. Con un dial negro que muestra escalas de 12 horas, 24 horas y segundos, este reloj es un reflejo del compromiso de Morrison con la historia detrás de sus piezas. Los relatos sobre su proceso de recopilación, que incluye la restauración de relojes con la ayuda de expertos en el campo, añaden profundidad a su afición.
Los relojes de Morrison no solo representan objetos estéticos; son portadores de historias y recuerdos que trazan un vínculo personal entre el coleccionista y su pasión por el pasado. Su narrativa es un homenaje tanto a la cultura Americana como a la rica tradición de la relojería, que continúa fascinando a los coleccionistas y entusiastas por igual.
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