El quinto volumen de la obra de Xi Jinping, publicado en 2025, ha captado la atención internacional con nuevas ediciones en húngaro, griego, iraquí y tailandés. Este libro, fundamental en la ideología del Partido Comunista Chino, fue presentado en Fráncfort y Nairobi, mostrando la estrategia de Pekín para expandir su influencia global.
Durante el evento en Nairobi, Hassan Omar Hassan, secretario general de la Alianza Democrática Unida de Kenia, sugirió que el modelo chino de gobernanza podría ser adaptado por otros países. Esta afirmación no es casual, dado que China ha estado cultivando relaciones con élites políticas en África, Asia y América Latina, presentando su modelo autoritario como una alternativa viable a las democracias liberales occidentales.
El nuevo volumen incluye 91 discursos de Xi pronunciados entre mayo de 2022 y diciembre de 2024, y ha sido traducido a más de 50 idiomas, alcanzando 185 países. Una de las citas más contundentes de Xi, lanzada en una relevante conferencia económica, afirma: “Los esfuerzos por estrangular a China no pueden tener éxito”. Este mensaje parece dirigido a la Administración Trump, conocida por su guerra comercial contra China, que muchos analistas creen que ha reconfigurado las dinámicas internacionales en favor de Pekín.
Los medios estatales chinos resaltan cómo Xi ha resistido pressiones arancelarias, enfatizando una narrativa de resiliencia. Ante una nueva ofensiva arancelaria de Trump, Pekín decidió responder a los ataques comerciales, reafirmando su capacidad para luchar en esta contienda. Frases como “Lucharemos hasta el final” han resonado en la propaganda del régimen, fortaleciendo su postura en un contexto de creciente rivalidad.
Las tácticas de ambas potencias han resultado en una estrategia de reciprocidad. Cuando Estados Unidos implementa sanciones, China no se queda atrás. Por ejemplo, ante restricciones en tecnologías críticas, Pekín ha considerado limitar la exportación de minerales esenciales, lo cual ha generado preocupación en Washington y Europa. Este manejo de recursos estratégicos, junto a un superávit comercial que supera el billón de dólares, refuerza la imagen de China como actor dominante en la economía global.
Las alianzas estratégicas de Xi también juegan un papel crucial en esta contienda. Su colaboración con Vladimir Putin y otros líderes autoritarios ha solidificado un eje político y energético que desafía principalmente la influencia estadounidense. En una reciente cumbre del Foro de Cooperación Asia-Pacífico en Corea del Sur, ambos líderes reafirmaron un compromiso de tregua comercial, presentándolo como un triunfo, cada uno en su respectivo contexto político.
Xi y Trump, al buscar una mesa de negociación, han evidenciado el desafío actual sobre quién definirá el nuevo orden internacional. Este enfrentamiento no se limita solo a cuestiones comerciales; también involucra relaciones diplomáticas y estrategias geopolíticas que determinarán el futuro de la hegemonía en el siglo XXI. La competencia sigue abierta, y cada paso dado por ambas superpotencias es observado con atención a nivel global, marcando el pulsar de un mundo en constante transformación.
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