El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, subrayó este miércoles al Congreso estadounidense que su apoyo es “vital” no solo para resistir a la invasión rusa, sino para lograr un “punto de inflexión” en el campo de batalla y para acelerar la victoria.
Vestido con su habitual uniforme verde batalla, Zelenski fue recibido por los congresistas con cuatro minutos de vítores y aplausos que retrasaron el inicio de su discurso, un discurso que abrió con las palabras “queridos estadounidenses” para dejar claro que a ellos, que apoyan, lo quieran o no, la defensa de Ucrania con sus impuestos, también se estaba dirigiendo. “Contra todo pronóstico, Ucrania no cayó. Está viva y coleando”, proclamó el líder al final de una jornada intensa en Washington, en la que se reunió con el presidente Joe Biden en la Casa Blanca. Era su primer viaje, un viaje no exento de riesgos, fuera de Ucrania desde el inicio de la guerra. El sábado hará 10 meses de aquello. “Derrotamos a Rusia. No tenemos miedo. Nadie debería tenerlo”, continuó el presidente ucranio. “Esta victoria debería inspirar a la comunidad global. También es un triunfo de los estadounidenses. Europa está más unida y es más libre que nunca. La tiranía rusa ha perdido su control sobre nosotros. Y los ciudadanos rusos también serán libres, pero solo cuando derroten al Kremlin en sus mentes”.
Su comparecencia llegó mientras el Congreso se halla estudiando la aprobación, antes de que los demócratas cedan el control de la Cámara de Representantes, de una ley ómnibus que contempla muchas cosas, entre ellas, una línea de ayuda a Ucrania de 45.000 millones de dólares. “Tenemos artillería, sí, gracias. ¿Es suficiente? No, sinceramente”, dijo Zelenski. “Su dinero no es caridad, es una inversión en la seguridad global que nosotros manejamos de la manera más responsable”. El mandatario buscaba desde hace meses el púlpito que por fin ocupó el miércoles para poder decir a los legisladores estadounidenses que sus decisiones “pueden salvar a Ucrania”.
El golpe de efecto final del presidente, que antes fue actor, llegó cuando llevaba hablando unos veinte minuto y sacó una bandera de su país. La franja amarilla estaba llena de firmas que varios soldados ucranios estamparon el día anterior en el frente de el frente de Bajmut, una ciudad en la región de Donetsk, en Donbás, donde se libran los combates más duros ahora mismo contra el Ejército ruso. Se la entregó a la vicepresidenta estadounidense, Kamala Harris, y la presidenta de la Cámara de Representantes, que le correspondió con una enseña estadounidense. Ambas siguieron el discurso desde la tribuna superior, a la espalda de Zelenski.
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