Este es un ejercicio de autocorrección, aprendizaje y crecimiento. Corría 2008 cuando el estudio VArquitectos ganó un concurso para levantar un Centro de Salud en Lodosa,Navarra. Ocho años después, cuando por fin se pudo empezar a construir, fue necesario adaptar aquel proyecto ganador a la nueva normativa. Los arquitectos optaron, además, por prepararlo para el futuro y alterar en él todo lo que, en esos años, habían aprendido sobre consumo energético nulo (Passivhaus).
Los arquitectos se concentraron en los huecos, las fachadas y las cubiertas. Y decidieron prestar más atención al microclima de la ciudad que, bañada por el río Ebro, sufre fuertes oscilaciones térmicas y poco tiene que ver con la Navarra del Norte.

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La primera decisión de cambio fue espacial: un edificio en L cerraría el solar abierto. Con la mitad del proyecto terminado, trasladaron los usos y se concentraron en la otra L, que cierra el patio ajardinado que soluciona vistas e iluminación natural.
Con estructura de hormigón, que favorece el hermetismo, el nuevo edificio tiene forjados de prelosa bajo con 20 centímetros de aislamiento. Los arquitectos explican que aumentaron el aislamiento donde más barato resultaba (la cubierta y las soleras de los forjados).

También hay lana de roca en la cubierta de poliestireno expandido ventilada y con pendiente que mejora la ventilación con un sistema similar a las chimeneas solares.
En la cubierta, los arquitectos instalaron paneles fotovoltaicos en espera de una reformulación del decreto de 2015 sobre el autoconsumo. Aún sin su servicio, la potencia energética en frío se ha reducido en un 60% y la potencia en calor en un 70% respecto al proyecto inicial. Gracias también, en parte, a tres recuperadores de calor entálpicos de alta eficiencia (85%). El edificio ofrece además la posibilidad de deshumidificación en verano y de humectación en invierno.
“Sin aparentemente cambiar demasiado, hemos conseguido que todo cambie, pasando de un edificio con una demanda de calefacción de 118 kWh/(m2a) a otro con una demanda de 14 kWh/(m2a)”, concluye la arquitecta Sara Velázquez. Lo curioso de este caso es que ambos los habían diseñado ellos. En una década, Varquitectos han aprendido mucho de ahorro energético. Y lo muestran rectificándose.


