A un mes de la tragedia migrante en el INM de Cd. Juárez, la situación sigue siendo preocupante. Como se recordará, el pasado 8 de enero, un grupo de migrantes intentó escapar de la estación migratoria conocida como Siglo XXI, en el estado de Chiapas. En su huida, varios de ellos cayeron a un canal de aguas negras y fueron arrastrados por la corriente. El resultado: al menos 25 muertos y un número indeterminado de desaparecidos.
Ahora, el foco de atención se centra en las condiciones del Instituto Nacional de Migración (INM) en Ciudad Juárez, donde muchos de los migrantes involucrados en la tragedia fueron trasladados. Según diversos informes, las instalaciones están abarrotadas y las condiciones son insalubres. Muchos de los migrantes padecen enfermedades y no reciben atención médica adecuada. Además, algunos denuncian malos tratos y falta de comida.
La situación se agrava con la política de “permanencia en México” del gobierno de Estados Unidos. Esta política obliga a los migrantes a esperar en México mientras se resuelve su proceso migratorio en EE.UU. Muchos de ellos se encuentran en un limbo legal y en una situación extremadamente vulnerable. Además, los migrantes no tienen recursos para costear su estancia en México y se ven obligados a buscar refugio en albergues.
La tragedia de enero ha puesto en evidencia la falta de capacidad del gobierno para proteger a los migrantes y garantizar sus derechos humanos. El presidente Andrés Manuel López Obrador ha anunciado que se tomarán medidas para mejorar las instalaciones del INM y garantizar el acceso a la justicia de los migrantes. Sin embargo, aún queda mucho por hacer.
En resumen, la tragedia migrante en el INM de Cd. Juárez ha dejado al descubierto las condiciones precarias en las que se encuentran los migrantes en México y la falta de protección de sus derechos humanos. Es necesario que el gobierno tome medidas urgentes para garantizar la seguridad y la dignidad de los migrantes y para frenar las políticas migratorias inhumanas de EE.UU. que los exponen a situaciones de extremo riesgo.
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