La semana pasada, tuve la oportunidad de visitar la sede de Omega en Biel/Bienne, una ciudad suiza que, con su inusual barra diagonal en el nombre, se ha convertido en mi favorita. Esta localidad es emblemática en la industria de la relojería, y sus principales atracciones turísticas, según las recomendaciones de los viajeros, son los museos de Swatch y Omega. Además, destaca un innovador taller de Swatch donde puedes optar por un reloj y recibirlo en tu coche en una caja estilo “burger”. Mi itinerario afortunadamente abarcaba todos estos puntos de interés.
En mi recorrido, me detuve en el Museo Omega, donde exploré una rica diversidad de exposiciones. Al finalizar mi visita, completé una especie de “bingo” de Omega, al haber visto modelos icónicos como los Speedmasters que llegaron a la luna y los Seamasters que formaron parte de las películas de 007. Sin embargo, fue el despliegue de opciones únicas y el análisis de los logos vintage de la marca, junto con los llamativos diseños de los años 80, lo que realmente me cautivó. A continuación, comparto mis 38 relojes favoritos, junto con algunos elementos adicionales no relacionados con relojería, que vi durante mi recorrido en el museo.
### Parte 1: Relojes de bolsillo
En la Exposición Universal de 1900 en París, Omega recibió el gran premio por la precisión de su colección completa. Durante este evento, también presentó un reloj de bolsillo que imita la arquitectura exuberante de un templo griego, con Chronos, el dios del tiempo, en el centro de la esfera. Este diseño, así de audaz, plantea la pregunta: ¿era realmente necesario que el dial lo representara de forma tan imponente?
La historia de Omega, además de ser un testimonio de la innovación en la relojería, narra la evolución de un arte que se entrelaza con la cultura del tiempo. La combinación de historia, diseño y funcionalidad se despliega a través de cada pieza exhibida, convirtiendo a este museo en un lugar imperdible para los amantes de la relojería y aquellos interesados en el legado de la marca.
Este relato de un viaje a las raíces de un ícono de la industria no solo es reflejo de una experiencia cultural enriquecedora, sino que también ofrece un vistazo a cómo el tiempo ha sido medido y apreciado a lo largo de más de un siglo. Sin duda, la visión del reloj como arte y la historia detrás de cada modelo despiertan un interés que trasciende el mero acto de consultar la hora.
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