Como medida de presión para ser escuchados por autoridades migratorias más de 4 mil migrantes del sur mexicano se instaló en un campamento improvisado fuera del Centro de Atención al Tránsito Fronterizo de Huixtla, Chiapas (CAIF).
Tras caminar más de 50 kilómetros desde Tapachula, en la frontera con Guatemala, este grupo de migrantes recolectó leña y armó un fogón para preparar comida mientras esperan la atención de las autoridades del Instituto Nacional de Migración (INM).
El migrante venezolano Daniel Rodríguez denunció que las autoridades en México les han puesto trabas para llegar a Estados Unidos.
Dentro de su petición está un permiso temporal para transitar hasta la frontera con Estados Unidos.
Si no reciben respuesta, avanzarían por la carretera costera hasta encontrar un nuevo punto donde los escuchen.
“Lo único que pedimos es que nos den libre paso como lo hace Costa Rica, Panamá, Honduras y Guatemala, porque venimos saliendo de la crisis económica de nuestro país y el propósito es poder obtener una mejor calidad de vida para nuestras familias”, añadió el migrante.
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