En el contexto vibrante de la expansión del New Museum de Nueva York, la exposición “New Humans” se erige como un punto de encuentro entre lo contemporáneo y lo experimental. En esta muestra se encuentra la obra de la artista Steffani Jemison, quien, a través de un ingenioso tambor mecánico, transforma y refina desechos como vidrio, monedas y piedras. Este proceso artístico se alinea con la investigación profunda que Jemison realiza a menudo sobre alfabetizaciones alternativas que sirven como herramientas de resistencia.
El trabajo de Jemison no solo es visual, sino que también se manifiesta en la escritura. Su novela más reciente, A Rock, A River, A Street (2021), así como su próxima exposición en Westfälischer Kunstverein en Münster, Alemania, que explora el “lenguaje de las aves”, revelan su forma propia de entender las intersecciones entre literatura y arte. En su obra, Jemison busca rutas creativas que no dependen de las convenciones establecidas, reflejando una búsqueda por narrativas que no han sido tradicionalmente representadas.
Al ser entrevistada, Jemison eligió destacar cinco libros que constantemente vuelve a recomendar, proporcionando un vistazo a su biblioteca personal y a su mundo intelectual. Entre esos títulos, Counternarratives, de John Keene, resalta por su capacidad de llenar vacíos históricos. Keene utiliza un lenguaje histórico y presenta puntos de vista que ayudan a reimaginar relatos de la cultura negra. Su recuento de Huckleberry Finn desde la perspectiva de Jim es un ejemplo notable de su enfoque audaz y de cómo su obra dialoga con la de otros contemporáneos.
Por otro lado, Black Aliveness, de Kevin Quashie, destaca por su exploración de la poética feminista negra como un modelo para el pensamiento crítico en torno a la construcción de mundos. Este texto se convierte en una respuesta a quienes buscan un enfoque más amplio sobre la experiencia negra más allá del contexto de la esclavitud, abriendo nuevas conversaciones sobre aliviantes tradiciones y prácticas de resiliencia.
La colección Essays One, de Lydia Davis, es otro punto de interés por su enfoque en las intrincaciones del proceso de escritura. Davis ofrece una mirada íntima a la revisión y a la construcción del lenguaje, acompañada de un recorrido generoso por su propia práctica artística. En la misma línea, Blacktop Wasteland, de S.A. Cosby, relata una visión fresca y entretenida de la vida negra en el sur de Estados Unidos, mostrando aspectos culturales poco explorados, como las carreras de autos en entornos rurales.
Finalmente, Slow Mania, de Nazareth Hassan, combina la fotografía y el lenguaje, capturando la textura de la vida contemporánea en Brooklyn. Sus obras, que oscilan entre la narrativa juguetona y la reflexión profunda sobre la producción artística, ofrecen una entrada provocativa al diálogo sobre la experiencia artística negra.
Cada uno de estos libros refleja no solo las preocupaciones contemporáneas de Jemison y su búsqueda constante de nuevas formas de expresión, sino que también invita a los lectores a reconsiderar sus propias visiones del arte y de la narrativa. En un momento en que las narrativas tradicionales se ven cuestionadas y reimaginadas, estas obras son fundamentales para la comprensión de diversas identidades culturales.
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