La situación del transporte y la infraestructura en la Ciudad de México, especialmente en los puntos estratégicos entre el Centro Histórico y el Estadio Azteca, continúa suscitando preocupaciones entre la población. A pesar de los anticipos hechos por el Gobierno de Clara Brugada en marzo, que prometieron la conclusión de ciertos proyectos antes del 11 de junio, el panorama actual revela que varios de estos trabajos permanecen inconclusos.
Los bajopuentes y el corredor elevado de Tlalpan son ejemplos de estas obras que aún presentan faltantes. La falta de atención a las zonas peatonales ha generado una respuesta negativa de los usuarios, quienes han observado el abandono de los desniveles que deberían facilitar el cruce seguro de peatones y ciclistas. En un recorrido realizado, se constató que de los nueve bajopuentes existentes entre Fray Servando Teresa de Mier y Calzada Chabacano, solo tres estaban abiertos al público, y, preocupantemente, ninguno estaba en proceso de reparación.
Carolina, una de las usuarias afectadas, expresó su frustración ante la decisión de retirar a los comerciantes de estas áreas, que ahora se encuentran mayormente desiertas y en estado de abandono. Este abandono se siente especialmente en el paso peatonal elevado sobre Tlalpan, donde aún falta completar la conexión con la estación Chabacano, un enlace esencial para los viajeros que utilizan esta ruta.
Además, la remodelación de la Línea 2 del Metro sigue siendo un desafío. En puntos cruciales como Zócalo, los trabajos no han finalizado del todo; persisten materiales de construcción y diversas tareas pendientes en los accesos hacia el asta bandera. Simultáneamente, en la estación Chabacano, se reportan filtraciones y la continuidad de labores para cercar el corredor hacia el paso peatonal elevado. En la estación Xola, se han señalado deficiencias en los elevadores, lo que agrava aún más la situación del transporte público en la capital.
Estas condiciones, que han sido observadas hasta el 22 de julio de 2026, evidencian la necesidad de atención inmediata y la promoción de acciones concretas que garanticen la seguridad y comodidad de los usuarios del transporte en la Ciudad de México. La conclusión de estas obras no solo impacta a los capitalinos, sino también a los turistas que visitan la ciudad, quienes merecen infraestructuras que funcionen eficientemente. La situación actual requiere de un compromiso renovado para impulsar el desarrollo urbano y mejorar la calidad de vida en la metrópoli.
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