Joseph Felix Badio, un exfuncionario del ministerio de Justicia de Haití, fue quien dio la orden a los exmilitares colombianos para asesinar al presidente Jovenel Moïse, ha asegurado la mañana de este viernes el director de la policía de Colombia, Jorge Luis Vargas.
“En reunión con Badio y otra persona llamada Askard”, los exmilitares colombianos Duberney Capador y Germán Rivera fueron informados de que supuestamente iban a arrestar al presidente, señaló. El grupo de sicarios se instaló en una casa cercana a la residencia del mandatario y consiguió vehículos que ubicaron en posiciones estratégicas para cometer el plan, según sus pesquisas.
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Sin embargo, tres días antes del magnicidio, ocurrido el 7 de julio, la orden cambió. “Badio, que fue funcionario del ministerio de Justicia y laboró en la unidad de la lucha anticorrupción con el servicio general de inteligencia, les indica a Capador y Rivera que lo que tienen que hacer es asesinar al presidente”, ha dicho Vargas en una rueda de prensa en Bogotá.
Todavía falta por establecer cuántos más conocían el plan, pero según el presidente Iván Duque no hay duda de su vinculación. “Parece que dentro del grupo había personas que habían recibido instrucciones distintas. Pero seamos absolutamente francos, independientemente del nivel de conocimiento que se tuviera, lo que queda en evidencia es que hay una participación de todo ese grupo en ese magnicidio”, dijo la víspera el mandatario colombiano desde Medellín.
La planeación
La Policía de Colombia, que acompaña las entrevistas de los exmilitares capturados, también “ratificó” que la planeación se dio en “reuniones en Miami” entre empleados de la empresa CTU Security, el haitiano-estadounidense James Solages (capturado), Arkangel Pretelt, el venezolano Tony Intriago y Emmanuel Sanon.
Los exmilitares colombianos se habrían encargado de reclutar al grupo, cuyas características eran su conocimiento en operaciones especiales, edades entre los 40 y 45 años y haberse retirado recientemente del servicio del Ejército. El Pentagono confirmó que algunos de los sicarios detenidos recibieron entrenamiento militar por parte de Estados Unidos en sus programas tradicionales de formación a tropas del Ejército de Colombia.


