Un juez ha dictaminado que el Kennedy Center de Washington, D.C., deberá pagar al músico de jazz Chuck Redd la suma de $252,000 en honorarios legales y costos. Esta decisión se produce tras la fallida demanda de la organización contra Redd, quien canceló su participación en un concierto debido a un cambio de nombre que incorporaba al expresidente Donald J. Trump.
Chuck Redd fue un habitual en los conciertos de Nochebuena organizados por el Kennedy Center, pero decidió no presentarse el pasado diciembre, citando “el desafiante e ilegal cambio de nombre de la institución.” Tras su retiro, el Kennedy Center, que actualmente ha sido tomado por aliados de Trump, presentó una demanda por incumplimiento de contrato, la cual fue desestimada en junio de este año.
En un comunicado reciente, Lisa J. Banks, abogada de Redd, declaró: “El Kennedy Center, bajo control de Trump, intentó silenciar la oposición a su ilegal cambio de nombre mediante una demanda sin fundamento.” El tribunal, al archivar el caso, determinó que no había un contrato que Redd hubiese violado y que la demanda carecía de méritos, lo que finalmente llevó a la orden de pago de los honorarios legales.
El entonces presidente del centro, Richard Grenell, no escatimó en amenazas, indicando a Redd en una carta que se buscarían $1 millón en daños por su decisión de no participar. Sin embargo, el juez de la Corte Superior de D.C., Tanya Jones Bosier, determinó que no había evidencia de un contrato firmado; aunque Redd había estado en conversaciones para actuar, no había consenso formal. “No puedo encontrar una reclamación válida por incumplimiento de contrato aquí,” dijo el juez.
Además, se reveló que el Kennedy Center había ofrecido un acuerdo antes de que la demanda fuera desestimada, solicitando que Redd pagara $7,500 y que participara en el concierto de 2026 bajo ciertas condiciones, incluyendo la prohibición de comentarios políticos sobre su retiro en 2025.
Los abogados del Kennedy Center habían argumentado previamente que la cantidad solicitada era desproporcionada, pero el juez Bosier consideró razonable la cifra de $252,000 dada la complejidad del caso y el trabajo realizado por los abogados de Redd.
En una resolución paralela, un juez federal ordenó la eliminación del nombre de Trump de la fachada del Kennedy Center, declarando que la decisión del directorio de asociar al lugar con el expresidente fue ilegal. Aún hoy, la exterior del centro permanece cubierta, y se ha solicitado una justificación a la junta sobre la falta de eliminación del material que oculta el edificio.
Este acontecimiento resalta las complejas interacciones entre el arte, la política y las decisiones administrativas, y pone de relieve cómo las instituciones culturales pueden verse atrapadas en controversias que trascienden su misión original.
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