“Tenemos que darnos prisa. Debemos ser más rápidos en la lucha contra la crisis climática”, aseguró este domingo la canciller alemana, Angela Merkel, tras su visita al distrito de Renania-Palatinado donde las inundaciones han provocado la mayor devastación y número de víctimas.
Merkel aseguró estar “conmocionada” ante las consecuencias de unas riadas descontroladas que han dejado al menos 157 muertos en el oeste de Alemania (188 en total, contando con los fallecidos de Bélgica y Luxemburgo) y calificó de “surrealista” y “fantasmagórico” lo que había visto durante la mañana.
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Merkel también se comprometió a hacer llegar de forma urgente los millones en ayudas directas que su Ejecutivo tiene previsto aprobar en su próxima reunión, el miércoles. “El Gobierno está con vosotros”, dijo la política, visiblemente impactada por la visita. “Tanto el federal como el estatal”.
La canciller visitó acompañada de la presidenta de Renania-Palatinado, Malu Dreyer, el distrito de Ahrweiler, donde las autoridades han informado de la muerte de al menos 110 personas. La policía de Colonia ha avisado también de que probablemente aparecerán más cuerpos una vez se retire toda el agua que ha anegado decenas de pueblos ribereños.
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En concreto, Merkel pudo ver directamente la devastación que la crecida del río Ahr ha provocado en el pueblo de Schuld, una localidad de apenas 700 habitantes donde la noche del miércoles se derrumbaron varias casas y los servicios de salvamento tuvieron que rescatar a decenas de personas de los tejados. El pueblo, situado en un entorno idílico, ha quedado irreconocible.
“Es muy triste, no queda nada”, se lamentaba el sábado una residente, Gertrud Trimborn. Durante la visita, Merkel se ha parado a hablar con algunos vecinos, que le han contado lo que han sufrido y cómo han quedado sus casas. El pueblo, como muchos otros en la zona, sigue sin agua corriente ni electricidad.


