La carretera dels Cortals d’Encamp serpentea hacia un paisaje montañoso cada vez más impresionante, alejándonos del bullicio del pueblo y adentrándonos en la tranquilizante naturaleza de Andorra. Este trayecto lleva a Les Pardines 1819, un establecimiento que ha mantenido viva la esencia de la tierra desde su fundación. Aunque la estructura principal fue erigida en 1819, su historia se remonta a escrituras del siglo XVII. Hoy, tras casi un siglo en manos de la familia Puy, la cuarta generación ha transformado la antigua borda en un acogedor hotel de montaña, sin perder su vínculo con la agricultura y la ganadería de la región.
El 16 de septiembre de 2026, durante la primera jornada del congreso Andorra Taste, este enclave acogió una experiencia culinaria de gran relevancia. Reconocidos chefs de la región fueron los encargados de representar la gastronomía andorrana alrededor de una mesa, donde los sabores y tradiciones se entrelazaron con la modernidad. La comida, elaborada por Òscar Villalba de Les Pardines, Roger Biosca del Restaurant de L’Isard, y el pastelero Jimmy Ambor, se presentó como un auténtico homenaje a los productos locales y la riqueza del entorno.
El menú comenzó con una reconfortante croqueta de pollo asado y jamón, un bocado familiar que invita a la conversación. A esto le siguió una creación de Biosca: un pan de cristal acompañado de mató y trucha de río curada con hierbas de Andorra. Esta combinación reflejaba la frescura y delicadeza de los ingredientes, transportando a los comensales a un paisaje de aromas y sabores genuinos.
Luego, un tataki de bacalao con aceituna negra y tomates de colgar marcó un giro hacia influencias mediterráneas, destacando la fusión de tradiciones culinarias que coexisten en Andorra. Los platos de carne que siguieron, como el boeuf bourguignon, el cordero relleno de chirivía, y el canelón de asado, permitieron explorar la profundidad de sabores reconfortantes que caracterizan la cocina de montaña. Cada receta aportó toques contemporáneos y una continuidad natural que resonó con la experiencia de cada comensal.
El postre, titulado L’esquirol, fue una representación lúdica de la naturaleza, construido a base de chocolate y avellana, mostrando la habilidad de Jimmy Ambor para combinar complejidad y simplicidad a través de diversas texturas.
Después de este enriquecedor recorrido gastronómico, la conversación se trasladó al jardín de Les Pardines, donde chefs renombrados como Emmanuel Renaut y Vivien Durand participaron en una mesa redonda centrada en la relación entre la cocina y el territorio. Esta charla no solo amplió las perspectivas sobre la gastronomía de montaña, sino que también resaltó el papel de los ingredientes locales, las tradiciones heredadas y la adaptación de técnicas extranjeras.
En resumen, la jornada en Les Pardines durante Andorra Taste 2026 no fue solo una comida; fue una celebración de la riqueza cultural andorrana y su relación intrínseca con el paisaje montañoso. La experiencia, marcada por el intercambio de ideas y la apreciación de sabores, continúa resonando en quienes buscan entender la identidad culinaria de esta hermosa región.
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