En un compartimento casi vacío de un tren regional que se dirigía a una pequeña localidad de Alemania, un pasajero australiano se acercó a un viajero curioso para preguntarle si iba a Halberstadt para “el cambio de nota”. Este evento, realizado cada pocos años, se centra en el pipe organ de una antigua iglesia, que ha sido descontinuado pero mantiene su relevancia a través de una interpretación especial de la obra de John Cage, titulada “Organ2/ASLSP”. Esta interpretación extraordinaria se ha planificado extenderse a lo largo de 639 años, comenzando en 2001. La audiencia no solo estaba compuesta por locales, sino por un público internacional y medios de comunicación que se congregaron en la iglesia de San Burchardi.
El concepto de “ASLSP”, que significa “tan lento y suave como sea posible”, estaba inspirado en la obra de James Joyce, que captura magistralmente la esencia de la indeterminación del tiempo, un pilar fundamental en la filosofía de Cage. La progresión de notas, aunque casi imperceptible, se ha convertido en un evento significativo y esperanzador que invita a la reflexión sobre la naturaleza del tiempo.
Recientemente, el cambio de nota programado para el 7 de agosto coincidió casi exactamente con el quincuagésimo aniversario del primer artículo de crítica musical de un conocido periodista. Este mismo crítico, quien se retiró de su papel en el Los Angeles Times, había transitado un largo camino a lo largo de su carrera, marcada por la influencia de Cage. Decidió emprender un viaje a Halberstadt, reflexionando sobre la trayectoria que le había llevado a la música, con una creciente apreciación por la simplicidad y la belleza del sonido.
Durante su trayecto en tren, el crítico recordó conversaciones con Cage, quien le había compartido sobre su amor inocente por la música en su infancia, un amor que luego se transformó en un estudio riguroso, un proceso que Cage describió como un viaje hacia la redescubrimiento de la música misma. Esta idea resuena en la conexión entre el arte y la comprensión personal, un tema recurrente en la crítica musical.
A su llegada a Halberstadt, el crítico encontró una comunidad aparentemente aislada, marcada por la desolación. Sin embargo, la iglesia albergaba un ambiente de calma, donde la música se convertía en un puente hacia la conexión vital con el presente. La forma en que la interpretación de Cage ha llegado a ser parte integral de la vida cultural de la región, es un claro reflejo del anhelo humano por la lentitud y la reflexión en un mundo acelerado, donde el desasosiego social y político clama por atención.
Aunque la obra de Cage se estrenó en 1987, su significado ha evolucionado, respondiendo a preocupaciones contemporáneas sobre la vida en un universo cada vez más lleno de distracciones. La necesidad de espacio para escuchar y pensar se ha vuelto crucial en tiempos de incertidumbre.
En su cierre, el crítico reflexionó sobre su legado en el periódico, con una profunda gratitud por haber sido parte de una narrativa que enlaza a la crítica musical con los cambios sociales y artísticos de la ciudad. A medida que nuevas instituciones culturales emergen, con el futuro brillante del nuevo edificio de LACMA en el horizonte, se reconoce que el arte tiene el poder de sanar y conectar a las personas en momentos de desafío.
Con el recuerdo de Cage aún presente, las comunidades encuentran su camino hacia adelante, de la mano de nuevas ideas y perspectivas, reiterando que, si bien el mundo puede ser incierto, la música y el arte continúan siendo un refugio para las mentes inquietas.
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