Las autoridades de Siria informaron el 30 de septiembre de 2026 que llevaron a cabo una operación clave al arrestar a tres integrantes de una célula vinculada a Hezbollah en la cuenca del Yarmuk, ubicada al sur del país y cercana a los Altos del Golán. Estos individuos son acusados de estar involucrados en la preparación de ataques con cohetes contra objetivos que aún no han sido especificados.
Según un comunicado emitido por las fuerzas de seguridad sirias, la inusual operación tuvo lugar tras seguir las actividades de los sospechosos, quienes se encontraban organizando plataformas de lanzamiento para llevar a cabo acciones que podrían amenazar la seguridad y la estabilidad de la región. Aunque las autoridades no revelaron los posibles blancos, indicaron que la investigación continúa.
La cuenca del Yarmuk se sitúa en una zona limítrofe con los Altos del Golán, territorio sirio actualmente bajo control de Israel, y con Jordania. Este anuncio se produjo justo horas después de que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, señalara la posibilidad de que adversarios de Israel intenten realizar ataques en el periodo previo a las elecciones programadas para finales de octubre.
Desde que las nuevas autoridades de Damasco, que reemplazaron al ex presidente Bashar al-Assad en 2024, asumieron el poder, han adoptado una postura hostil hacia Hezbollah, organización que fue aliada del antiguo gobierno sirio durante la guerra civil y que se opone a Israel. Esta tensión se ha visto reflejada en declaraciones previas de Damasco, que ha informado sobre la desarticulación de otras células relacionadas con Hezbollah, que presuntamente pretendían perpetrar ataques en el interior del país. A pesar de estas acusaciones, Hezbollah ha rechazado repetidamente tales alegaciones.
Recientemente, las fuerzas de seguridad sirias anunciaron la incautación de armamento destinado a Hezbollah, lo que refuerza sus afirmaciones sobre la conexión entre el grupo y operaciones en territorio sirio. La caída de Assad resultó en la pérdida de una ruta de abastecimiento crucial para Hezbollah desde Irán.
En las últimas semanas, tanto Netanyahu como el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, han instado a estar alertas ante posibles ataques, prometiendo represalias ante cualquier intento de agresión. Netanyahu advirtió que hay “indicios” de un ataque inminente contra Israel antes de las elecciones del 27 de octubre, aunque no proporcionó detalles sobre los presuntos atacantes ni la naturaleza exacta de la amenaza.
En un mensaje dirigido a los enemigos de Israel desde una base aérea, el primer ministro declaró: “Desde aquí envío un mensaje: no se metan con nosotros”. Este lenguaje resalta la capacidad militar de Israel para llevar a cabo operaciones a gran distancia, como se ha demostrado en ataques contra objetivos en Irán o Yemen.
Yair Lapid, líder de la oposición, ha pedido a Netanyahu una reunión de seguridad para discutir la veracidad de las amenazas y las medidas adoptadas por el gobierno para garantizar el desarrollo pacífico de las elecciones. Tras la reunión, Lapid remarcó que las amenazas deben ser tratadas de forma profesional y responsable, subrayando que no hay motivo para alarmar al público.
Este contexto de violencia y tensión refleja la complejidad de la situación en la región, donde las dinámicas políticas y militares están en constante evolución y donde nuevos desafíos emergen a medida que se acercan las elecciones en Israel.
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