En el contexto tumultuoso de Paraguay en la década de 1950, donde el rock’n’roll emergía como una revolución musical en muchas partes del mundo, el país se sumía en la oscuridad de una de las dictaduras más prolongadas de América Latina. Esta paradoja histórica es el punto de partida de “Narciso”, una nueva película que explora la memoria sociopolítica de Paraguay a través de una narrativa expresionista y sombría.
El filme, dirigido por Marcelo Martinessi, se sumerge en la vida de Bernardo Aranda, un carismático locutor de radio que fue asesinado en 1959. Basada en la novela del escritor e historiador Guido Rodríguez Alcalá, “Narciso” se desarrolla en Radio Capital, una emisora popular que respiraba el folclore nacional mientras enfrentaba el influjo del rock estadounidense. Aranda, interpretado por Diro Romero, se convierte en una figura central en esta emisora, justo cuando la dictadura de Alfredo ‘El Rubio’ Stroessner inicia una ofensiva moral, particularmente contra la comunidad homosexual.
El guion despliega un profundo simbolismo, posicionando el programa de radio como un microcosmos de la sociedad paraguaya. La historia de “Narciso” no solo narra el asesinato de Aranda; más bien, revela cómo los nuevos ritmos y la cultura juvenil se convirtieron en amenazas para un régimen represor. La relación entre la música y el silencio, el deseo y la censura, se explora con maestría en un ambiente lleno de sombras.
Martinessi, conocido por su aclamada película “Las Herederas”, vuelve a examinar la historia de Paraguay a través de una lente crítica que invita a la reflexión sobre la lucha por la libertad en tiempos de represión. La película, que se estrena el 2 de octubre de 2026, ofrece un viaje inquietante hacia un periodo histórico que marcaría la memoria colectiva de una nación.
Con una duración de 100 minutos, “Narciso” se presenta no solo como un relato del pasado, sino como una llamada a la conciencia sobre la importancia de recordar y entender la historia para construir un futuro más libre. En medio de un panorama sombrío, la película deja entrever que el verdadero peligro para cualquier poder retrógrado radica en la creatividad, la música y la imaginación —elementos que erigen un espacio de resistencia ante la opresión. Esta exploración del cuerpo y la voz como herramientas de reclamación y libertad resulta esencial en un contexto donde el silencio a menudo es la única respuesta.
“Narciso”, con su narrativa rica en simbolismo y su enfoque en los desafíos de una época convulsa, captura la esencia de una lucha por la dignidad y la expresión en un tiempo donde la opresión intentó silenciarla todo.
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