El pasado 4 de octubre de 2026, el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu tomó una medida crucial en respuesta a un intento de atentado en un vuelo de Flydubai que había desatado una ola de preocupaciones sobre la seguridad aérea en Israel. En un comunicado oficial, Netanyahu pidió al jefe del Consejo de Seguridad Nacional, Shmuel Ben Ezra, que designara a un examinador para revisar exhaustivamente los aspectos de seguridad relacionados con todos los vuelos de aviación civil extranjera que tienen como destino el país.
Esta decisión surge tras un alarmante incidente ocurrido el 30 de septiembre, cuando el vuelo FZ1073, que volaba desde Dubái a Tel Aviv, fue desviado de su trayectoria por una señal de emergencia. En respuesta, Israel desplegó cazas para interceptar la aeronave, que finalmente aterrizó en Tabuk, Arabia Saudita. Allí, las autoridades detuvieron al copiloto, de nacionalidad omaní, quien, según informes, intentó llevar a cabo un atentado terrorista.
Las investigaciones iniciales apuntan a que el copiloto agredió al capitán con un hacha de emergencia, en un intento por hacerse con el control del avión. La situación fue controlada por otros pasajeros, quienes intervinieron y lograron reducir al agresor. En total, 174 personas se encontraban a bordo del vuelo, y los pasajeros regresaron a Israel en un avión de reemplazo.
El incidente ha sacado a la luz las deficiencias en la supervisión de los pilotos extranjeros. Según medios israelíes, el Ministerio de Transportes recibió advertencias desde 2025 sobre la falta de supervisión adecuada, especialmente en lo que respecta a pilotos de países hostiles a Israel, como Líbano y Siria. Un testimonio anónimo de una extrabajadora de un aeropuerto confirma que ha atendido a tripulantes con pasaportes de estas naciones, aunque no se ha confirmado oficialmente esta información.
La ministra de Transportes, Miri Regev, ha indicado que Flydubai violó el acuerdo aéreo que permite solo el aterrizaje de pilotos de países que mantienen relaciones diplomáticas con Israel. Esto se convierte en un punto crítico, dado que Omán no tiene tales relaciones, lo que plantea serias preguntas sobre la seguridad de las operaciones aéreas en la región.
Además, el fiscal general emiratí, Hamad Saif al-Shamsi, declaró que se están llevando a cabo investigaciones sobre si hubo planificación o instrucciones de terceros en el atentado. Las autoridades emiratíes también revisan la posibilidad de que el copiloto actuó por orden de alguien más.
En respuesta a la grave situación, Israel suspendió los vuelos de Flydubai durante seis días, mientras la seguridad en el espacio aéreo se encuentra bajo revisión estricta. Esta aerolínea había mantenido hasta diez vuelos diarios a Tel Aviv, desde que comenzó sus operaciones regulares tras los Acuerdos de Abraham en noviembre de 2020, transportando más de 800,000 pasajeros en ese trayecto durante el último año.
En un contexto de creciente tensión y señales de posibles ataques antes de las próximas elecciones en Israel, la revisión de las normas de seguridad en la aviación se vuelve incluso más urgente. Las autoridades están en alerta máxima, y las medidas adoptadas por Netanyahu reflejan la necesidad de garantizar la seguridad de todos los viajeros y la integridad del espacio aéreo israelí.
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