Hace seis años, el entonces Presidente Andrés Manuel López Obrador tomó una decisión que cambiaría el rumbo de las aduanas en México: militarizarlas con la promesa de erradicar la corrupción y el contrabando. A día de hoy, la realidad parece reflejar que la problemática persiste, ya que se han señalado a mandos del Ejército entre los involucrados en estas prácticas ilícitas.
Un caso alarmante se presenta en la Aduana de Matamoros, donde al menos 13 funcionarios han sido acusados por la Fiscalía General de la República (FGR) de ser parte de una red de “huachicol fiscal”. Entre los nombres involucrados destacan los de los Tenientes Coroneles Armando Barrera Trujillo y Blas Pedro Sarabia García, quienes ocuparon la titularidad de la Aduana matamorense entre 2024 y 2026. Ambos, hoy prófugos, enfrentan acusaciones serias por el tráfico de 144 millones de litros de hidrocarburos en uno de los casos más significativos hasta la fecha.
Este escándalo no es aislado. Recientemente, las autoridades han interceptado cargamentos de huachicol y desmantelado bandas delictivas, como los “Escorpiones”, ligados al Cártel del Golfo. A pesar de que la FGR, el Ejército y la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) realizaron supuestas limpiezas en ese puerto comercial y reforzaron los operativos contra el crimen organizado, el contrabando de combustibles en Matamoros sigue siendo un fenómeno latente.
La ciudad se ha convertido en un importante punto de tráfico de combustible a través de la frontera de Tamaulipas, abasteciendo el mercado negro de gasolineras en distintas partes del país, como Nuevo León. Según fuentes consultadas, el “huachicol fiscal”, es decir, la importación de combustibles sin el pago de impuestos correspondientes, se ha concentrado en el puente Tratado de Libre Comercio-Los Indios.
Los Indios, un puente ubicado a 33 kilómetros de Matamoros y en una región poco poblada, se ha vuelto el foco del contrabando. Su bajo nivel de vigilancia facilita el tránsito de pipas llenas de combustible, favoreciendo el tráfico ilícito. En los últimos dos años, Roberto Blanco Cantú, conocido como “El Señor de los Buques”, ha sido identificado como el principal operador de esta actividad delictiva en la localidad. Este empresario matamorense utiliza diversas tácticas, como pipas de sus empresas de transporte y carrotanques de ferrocarril, para el cruce del combustible.
Incluso el coronel Freeman Martin, director del Departamento de Seguridad Pública de Texas, ha declarado que el contrabando de combustibles genera ingresos multimillonarios al crimen organizado en México, llegando a competir con las ganancias del narcotráfico. Esta situación crítica exige atención urgente, ya que el impacto del huachicol se siente más allá de la frontera y plantea desafíos significativos para la seguridad nacional y la economía. La lucha contra la corrupción en las aduanas mexicanas sigue siendo una tarea pendiente, y el futuro se presenta incierto mientras estas redes operan libremente.
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