Carlos Bardem, escritor y actor de 63 años, presenta su séptima novela, Triángulo, una obra que aborda la crisis contemporánea a través de su protagonista, Diego Roca, un escritor misántropo que enfrenta un bloqueo creativo. A través de su narrativa, Bardem toca temas cruciales como la crisis urbana y de vivienda, la amenaza de la tecnología, las cicatrices abiertas de la Guerra Civil española, la violencia sexual, y las crisis humanitarias actuales como el genocidio en Gaza.
En una reciente conversación, Bardem compartió su perspectiva sobre la situación de la vivienda en Madrid, un tema que ha cobrado relevancia en la sociedad. Describiendo su propio entorno, señala cómo la gentrificación ha transformado su barrio, donde los locales de café sustituyen a los vecinos y el comercio de cercanía, reflejando una deshumanización en la urbanización turística de la capital española. “Nos han robado las ciudades”, afirmó, defendiendo la necesidad de recuperar un paisaje urbano más humano.
Bardem también ha estado activamente involucrado en movimientos sociales, como la acampada en la Puerta del Sol, donde vio un “acto de amor” en la lucha por una vida digna y derechos básicos. En contraste, critica la postura de la derecha en cuanto al acceso a la vivienda, señalando que su discurso se ha vuelto irrelevante ante las necesidades reales de la población.
La novela también explora la relación entre el arte y la política, con Bardem argumentando que no basta con crear arte por el arte; considera que el arte debe tener un compromiso social. “Reivindico una cultura militante”, dice, proponiendo que la bondad y el compromiso social son la verdadera revolución en tiempos complicados.
Aunque su protagonista se siente en conflicto con un mundo cada vez más polarizado, Bardem enfatiza que la literatura debe ser un ejercicio de responsabilidad ante la realidad. Reconoce que los fascismos comienzan con la indiferencia hacia una minoría y pueden expandirse a más personas que inicialmente se consideran fuera de peligro.
El autor también aborda el tema de la desigualdad que se ha generado a lo largo de la historia, enfatizando que los privilegios actuales tienen raíces en atrocidades del pasado, especialmente relacionadas con la Guerra Civil y el régimen franquista. Además, destaca la violencia hacia las mujeres, un hilo conductor que ha acompañado a los conflictos a lo largo de la historia.
Finalmente, Bardem considera que la literatura de calidad no debería diferenciarse entre hombres y mujeres, aunque entiende la necesidad de que las escritoras cuenten sus historias. Reconoce que la revolución feminista es un factor clave en la respuesta a las “masculinidades frágiles” que han alimentado el auge de la ultraderecha.
Con su séptima novela, Carlos Bardem no solo continúa su trayectoria literaria, sino que también se posiciona como un pensador que explora las intersecciones entre la literatura, la política y la lucha social, haciendo un llamado a una reflexión profunda en tiempos de crisis.
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