Cuatro años después de su separación, Shakira Mebarak y Gerard Piqué han vuelto a encontrarse en un tribunal de Barcelona. La expareja acudió a la Ciudad de la Justicia para discutir el régimen de visitas de sus hijos, Milan y Sasha, sin éxito en las negociaciones previas que buscaban un nuevo acuerdo.
El procedimiento ahora espera una sentencia. Mientras tanto, el entorno de Piqué ha compartido su versión sobre la disputa, explicando las bases del convenio alcanzado en 2022, tras meses de negociaciones.
El nuevo conflicto que enfrenta a Shakira y Piqué gira en torno a los desplazamientos de los niños entre Miami y Barcelona. Desde 2023, los menores viven con su madre en Miami, mientras que Piqué sigue en Barcelona. Según la representación de la cantante, la intención de Shakira no es disminuir el tiempo que los niños pasan con su padre, sino más bien que el esfuerzo de los viajes transatlánticos durante cortos periodos vacacionales sea compartido entre ambos progenitores, evitando que recaiga completamente sobre los menores.
Shakira propone que Piqué viaje a Miami durante las vacaciones breves para pasar tiempo con sus hijos, lo que evitaría los largos desplazamientos y los desajustes horarios. Su equipo sostiene que este cambio preservaría el bienestar emocional, físico y académico de Milan y Sasha, facilitando sus rutinas.
Por otro lado, fuentes cercanas a Piqué han afirmado que los viajes de los niños a Barcelona durante los periodos vacacionales eran parte del acuerdo que permitió a Shakira mudarse con ellos a Miami. Según estas personas, el pacto estipulaba que los niños pasarían tiempo en Barcelona con su familia paterna durante las vacaciones del calendario escolar estadounidense, a cambio de que el padre aceptara el traslado.
Las negociaciones que llevaron al acuerdo de 2022 fueron largas y complejas, culminando en una reunión de aproximadamente 12 horas en el hogar familiar. Este acuerdo permitió que los niños se trasladaran a Estados Unidos, manteniendo a Piqué un régimen de visitas amplio.
El convenio establece que Piqué viajaría mensualmente a Miami para estar con sus hijos durante nueve días, y que Milan y Sasha viajarían a Barcelona en determinadas ocasiones. Las fechas incluidas son las vacaciones de Thanksgiving y Spring Break, asegurando que los niños no pierdan clases ni actividades extraescolares. Además, el acuerdo especifica que se repartirían las vacaciones de verano y Navidad entre ambos progenitores. La modificación que propone Shakira afecta directamente a esta parte del acuerdo, ya que busca que Piqué asuma la responsabilidad de los viajes a Miami, una petición que ha sido vista como una alteración de lo ya establecido.
El convenio de separación fue ratificado ante un juez en diciembre de 2022, después de meses de negociaciones tras su ruptura en junio de ese mismo año. Desde el entorno de Piqué, se sostiene que la propuesta de Shakira intenta cambiar lo acordado, sugiriendo que desea que él siempre viaje para ver a los niños.
Este nuevo capítulo en la vida de la expareja destaca la complejidad detrás de la crianza compartida y las dificultades de coordinar la vida familiar a través de distancias significativas, un tema que afecta cada vez más a muchas familias en situaciones similares.
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