El 7 de octubre de 2026, un grupo de familiares y amigos de Nancy Moreno, quien fue asesinada en 2007, llevó a cabo una manifestación frente a las instalaciones del Poder Judicial, ubicadas en Insurgentes Sur, a la altura de La Bombilla. Esta protesta, motivada por la búsqueda de justicia y visibilidad para el caso no resuelto de Moreno, generó un cierre total de la circulación en ambos sentidos de la Avenida Insurgentes, específicamente entre Eje 10 Sur y Barranca del Muerto.
La convocatoria atrajo la atención de transeúntes y medios de comunicación, quienes se unieron en su voz demandante, visibilizando no solo el caso de Moreno, sino también otros actos de violencia en el país que han quedado en la sombra. La Alameda de la Ciudad de México, un lugar tradicionalmente lleno de vida y movimiento, se convirtió temporalmente en un punto de encuentro donde el dolor y la exigencia de respuestas resonaron.
Unas imágenes provenientes de la protesta mostraron cómo la participación ciudadana se convierte en una herramienta poderosa para demandar justicia. En una de las fotografías, se observan grupos de manifestantes alzando pancartas con mensajes que exigían a las autoridades actuar con rapidez y efectividad en la resolución de casos de feminicidios, un tema que ha cobrado especial relevancia en el debate público en los últimos años.
La manifestación no solo se centró en el caso de Nancy; también sirvió para recordar la difícil realidad que enfrentan numerosas familias que buscan justicia por sus seres queridos. A medida que las horas avanzaban, el ambiente se tornó más intenso, con discursos emotivos que apelaban a la memoria y a la necesidad de cambios estructurales en la atención de estos delitos.
Por otro lado, la estrategia de cerrar las avenidas principales para llamar la atención sobre estos problemas ha sido una táctica común pero controvertida. La falta de respuesta efectiva por parte de las autoridades ha llevado a un incremento de estas acciones en la ciudad, mostrando la frustración de quienes sienten que sus demandas no son escuchadas de manera adecuada.
A medida que el día avanzaba y el sol comenzaba a ocultarse, los manifestantes continuaron su protesta, fortalecidos por la convicción de que su lucha no es solo por Nancy, sino por todas las víctimas de violencia en el país. La manifestación concluyó con un llamado a la unidad y a la reflexión sobre la necesidad de un cambio en la forma en que la justicia se imparte en México.
Este evento, que tuvo lugar en un contexto de mayor concienciación sobre la violencia de género y la impunidad, resuena como un recordatorio de la importancia de seguir buscando justicia en un sistema muchas veces fallido.
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