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“El mismo miércoles, una hora antes de ponerse el sol, humeando la tierra y con estruendo grande se abrió la primera boca en tierra llana […]; y luego, inmediatamente, en tiempo de una hora, se abrieron otras 17 bocas hasta la falda de dicha montaña, de donde salía una materia fluida espesa encendida y con olor a azufre, que uniéndose formó un río de fuego que se enderechó al mar”. Con estas palabras recogía el sacerdote, historiador, biólogo y escritor canario José Viera y Clavijo (1731-1813) la erupción del volcán de Fuencaliente, al sur de La Palma, entre 1677 y 1678.
El historiador canario citaba a un solo testigo, Juan Pinto de Guisla, para dar cuenta de aquella erupción, hoy convertida en atractivo turístico. Justo 375 años después, otro volcán de la isla, aún sin nombre, lo ha superado tanto en duración como en número de testigos y científicos. El siguiente en la lista es el volcán Martín o de Tigalate, que entró en erupción en 1646 y duró 82 días. Entre medias se encuentra el volcán de Tao en la otra isla volcánica por excelencia, Lanzarote.

Información
Una de las teorías más aceptadas sobre la creación de las islas Canarias sostiene que el archipiélago se sitúa sobre la placa continental africana, que flota sobre el manto terrestre en dirección este a una velocidad similar a la que crecen las uñas. Hace unos 20 millones de años, la placa comenzó a pasar sobre el punto caliente, que inyectó magma del volcán y comenzó a crear las primeras islas: Fuerteventura y Lanzarote. La Palma y el Hierro son las islas más jóvenes, con apenas 1,8 y 1,2 millones de años de edad, respectivamente. El punto caliente está aún bajo ellas y por eso tienen volcanes activos que las hacen crecer en extensión y superficie.
Los registros históricos cubren, aproximadamente, los últimos seis siglos, periodo en el que se han registrado más de una veintena de erupciones en Canarias. La Cumbre Vieja de La Palma, donde el 19 de septiembre estalló la tierra, constituye uno de los complejos volcánicos más activos de Canarias. No en vano, en ella se han producido dos de las tres últimas erupciones registradas en las islas, la del volcán San Juan (1949) y el Teneguía (1971).
Deja como restos deltas lávicos
El volcán de Cumbre Vieja, como el resto de erupciones históricas, ha creado deltas lávicos a su llegada al mar. El segundo que ha formado este proceso ha extendido ya en cinco hectáreas sobre el mar la superficie de la isla y alcanza hasta 350 metros de distancia de la línea de costa. A esta nueva superficie insular se suma la del otro delta lávico formado al sur de las coladas, que ocupa 43,46 hectáreas sobre el océano, según los datos facilitados por el portavoz del comité técnico del Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias (Pevolca), Miguel Ángel Morcuende.
Ante la relativa estabilidad de la erupción volcánica de las últimas horas, la principal preocupación de Protección Civil se centra ahora en las lluvias que se anuncian para el viernes en toda la isla, donde se esperan 60 litros por metro cuadrado en doce horas y hasta 15 litros en una hora.
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