“Mariposillas” fue la palabra más repetida en las entrañas del polideportivo Gallur de Madrid pocas horas antes del debut de Carolina Marín en el Europeo. Familiares, amigos, parte del equipo de la campeona olímpica española, definían así su estado de ánimo. Algunos confesaban que para conciliar el sueño en la víspera tuvieron que recurrir a una pastilla.
Carolina Marín le gana a la checa Katerina Tomalova por dos sets (21-10; 21-6 en 29 minutos y se medirá este miércoles en segunda ronda a la ucrania Maria Ulitina a las 16:30. Ganó el primer partido del Europeo en el que busca su sexto título. Ganó once meses después de la grave lesión que la apartó de los Juegos Olímpicos de Tokio, donde perseguía el segundo oro. Ganó y disfrutó. Y Rivas, su técnico, contó después del partido que lo único que le dijo fue que saliera como si fuera a un tablado flamenco como cuando era pequeña. “Le dije eso, y que no hiciera un problema de la expectación del público”. Si en su entorno se habló de mariposillas y cosquillos, Marín habló de nervios y de emoción: “Es que al final llevaba un año sin jugar. Los nervios, esa sensación de volver, la emoción de volver… lo he echado de menos”.
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Disfrutar es precisamente lo que quiere hacer a partir de ahora. Porque, dice, se ha dado cuenta a sus 28 años y después del segundo largo proceso de recuperación, que no le quedan tantos años en la elite y que, los que le quedan, los quiere disfrutar. Y en ello anda, intentando que su competitividad y el disfrute vayan de la mano y no choquen.
11 meses después de la grave lesión de rodilla, Carolina Marín vuelve a la pista. Así la han recibido en el Polideportivo Gallur, donde debuta hoy en el Europeo. pic.twitter.com/jcw9QcuYNt
— Eleonora Giovio (@elegiovio) April 26, 2022
En los últimos meses le han preguntado varias veces a Marín si la que se vería en la pista después de la segunda lesión, iba a ser una Carolina distinta. Y ella usó una palabra para responder: “determinación”. Rivas dijo que vio a una Carolina hacer golpeos que no entrenaban desde hace años. “Los ha sacado del baúl de los recuerdos. Estamos contentos porque la rodilla está bien y la he visto moverse muy cómoda por la pista”. La única incomodidad, confesó Marín, fue el volante. “El primer partido de un torneo siempre es un partido de adaptación, al pabellón, a las circunstancias, al volante [que nunca vuela igual]… iba muy rápido y no estaba cómoda al principio”.
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